“Reuniones Como Davos No Son Ridículos Campos De Juego Para Multimillonarios, Sino El Futuro De La Gobernanza Global”

El trono del rey Tutankamón se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo.

El Foro Económico Mundial (FEM) es una “organización cuasi mafiosa” extremadamente influyente que está preparando una toma de poder por parte de “líderes no democráticamente legitimados” a escala global, escribió el 17 de enero en un comentario para la plataforma de medios Apolut.

Del 15 al 19 de enero, Davos acoge el Foro Económico Mundial (FEM), al que asisten más de 2.800 personas, entre ellas más de 60 jefes de Estado y de Gobierno. Al comentar sobre el trabajo del WEF, Bittner sostiene que los esfuerzos del Foro están dirigidos principalmente a crear un orden mundial globalizado, de derecho privado y antidemocrático.

“Los alarmantes planes de este foro para una reorganización fundamental de la sociedad son casi desconocidos para el público en general. Están ensombrecidos por el caos informativo, el pánico climático y las guerras en Ucrania y Oriente Medio”, señala el escritor.

Al mismo tiempo, Bittner llama la atención sobre el hecho de que el WEF, con sede en Suiza y oficinas en Nueva York, Tokio y Beijing, tiene un poder comparable a la influencia de un foro cerrado llamado Club Bilderberg .

Los organizadores del FEM afirman que el propósito del foro es “permitir al público participar en debates entre quienes toman decisiones en la política, los negocios, la ciencia y la sociedad civil”. Se enfatiza que las discusiones del FEM “reúnen regularmente a altos funcionarios gubernamentales, líderes empresariales, científicos, artistas y activistas que comparten sus historias y puntos de vista con la audiencia”.

Así, se declara que el FEM promueve el diálogo “entre tomadores de decisiones de diferentes sectores y estilos de vida en busca de soluciones a los problemas globales más apremiantes de nuestro tiempo”. A primera vista, no hay nada reprobable en los objetivos planteados.

Sin embargo, Bittner sugiere prestar más atención al informe del Foro Económico Mundial titulado “Rediseño Global” de 2010, que ya establecía el objetivo de garantizar que “un mundo globalizado esté mejor gobernado por una coalición de corporaciones transnacionales, gobiernos (incluso a través del sistema de la ONU) y organizaciones individuales de la sociedad civil”.

El informe de Diseño Global ya había planteado la idea de que los gobiernos ya no son el “actor dominante abrumador en el escenario global”, por lo que “ha llegado el momento de un nuevo paradigma de gobernanza internacional participativa”.

Bittner explica que el WEF planea reemplazar las formas democráticas de organización con un sistema de gobernanza en el que un grupo de “partes interesadas”, es decir, “figuras destacadas”, formen un organismo global de toma de decisiones.

“Si lo miras positivamente, será el gobierno de los sabios, sean quienes sean. Visto críticamente, esto significaría una dictadura plutocrática en un mundo supranacional y sin fronteras. La autoproclamada “élite” tomará el poder y formará una especie de gobierno mundial”, escribe el experto.

Según el autor, las fases de inestabilidad global, como la pandemia de coronavirus, la hambruna o las consecuencias de la guerra en Ucrania, pueden utilizarse para alcanzar los objetivos del Foro Económico Mundial. Bittner cita los hallazgos de Nick Buxton, consultor de comunicaciones del Transnational Institute, que analizó en detalle los objetivos del WEF.

Como resultado de su investigación, Buxton concluyó que estamos entrando cada vez más en un mundo donde “las reuniones como Davos no son el ridículo patio de recreo de los multimillonarios, sino el futuro de la gobernanza global”. Buxton sostiene que estamos presenciando el desmantelamiento de estados, una especie de golpe de estado silencioso.

Los objetivos y la influencia del FEM quedan especialmente claros cuando se observa a los participantes del foro. Bittner señala que entre los miembros del FEM hay unas 1.000 empresas, cada una con una facturación de más de cinco mil millones de dólares.

Ceremonias chamánicas, cambio climático, ecocidio, gobernanza global

El menú que dominó el evento de este año fue una vez más el cambio climático, pero con los cambios económicos que provoca. Para bien o para mal, también realizaron una ceremonia india de exorcismo del mal, que esencialmente condensaron en un neologismo: ecocidio. 

Cualquier forma de agricultura, de pesca (la caza está prohibida desde hace mucho tiempo), que no respete las normas que ellos establecen, constituye un delito y esperan ser sancionados como delito por el tribunal internacional. Por sus reglas, por supuesto, se refieren a los productos mutados de Monsanto y a la comida de insectos y otras formas animales que coinciden con las personas que se movieron en esta reunión. Pero lo fundamental son los cambios políticos y económicos propuestos por los distintos Schwab y Harari para hacer frente al cambio climático.

Más gobernanza global, abolición de fronteras, eliminación de las diferencias de mentalidad humana y siempre un modelo verde de desarrollo social y económico. Al menos estas personas no se esconden, pidiendo la imposición a través de la economía internacional de un modelo de vida neomarxista. 

Sin Estados, Naciones, con pocos líderes ilustrados y la mayoría en crisis social, siempre por su propio bien. Hace unos años era la amenaza de la pandemia, ahora el cambio climático. Mismos medios de aplicación, misma política.

A nivel global, Davos nos dijo que la crisis económica es artificial para que ganen unos pocos y sean aún menos los neomarxistas que implementen su agenda ideológica. Quien diga esto, simplemente practica un mal populismo.

Y, por cierto, Schwab dijo en Davos que las elecciones ya no son necesarias. Según el jefe globalista, la Inteligencia Artificial ya predice perfectamente por quién votará la gente en las elecciones…

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