Las Gorgonas eran tres hermanas, se llamaban Esteno, Euríale y Medusa, pero sólo esta última era mortal. Las tres eran hijas de las divinidades marinas Forcis y Ceto. Su físico era de un monstruo, tenían una cabellera formada por serpientes vivas, colmillos de jabalí, alas de murciélago y el cuerpo cubierto de escamas de dragón metálico, sus pies y manos eran parecidos a unas garras. Las miradas de las gorgonas podían convertir en piedra a cualquiera que las viera a los ojos y las serpientes de su cabellera podían morder e inyectar veneno a medio metro de distancia.

El concepto de la gorgona es al menos tan antiguo en la mitología griega clásica como Perseo y Zeus. El nombre es griego y deriva de «gorgos», traduciéndose como terrible. La Gorgoneia (figuras que representan la cabeza de una gorgona) aparece por primera vez en el arte griego durante el cambio al siglo VIII a.C. Una de las representaciones más antiguas está en un estatero de electro descubierto durante las excavaciones en Pario. Otros ejemplos de comienzos del siglo VIII a.C. fueron encontrados en Tirinto. Yendo más atrás en la historia, hay una imagen similar en el palacio de Cnossos, con fecha del siglo XV a.C. Marija Gimbutas incluso discute que «la Gorgona se extiende al menos al 6000 a.C., como una máscara de cerámica de la cultura Sesklo…». En su libro, Language of the Goddess, también identifica el prototipo del Gorgoneion en los motivos del arte neolítico, especialmente en vasos antropomórficos y máscaras de terracota con oro incrustado.

La apariencia física en la historia de Medusa y sus hermanas no siempre fue igual, al menos para una de ellas. En líneas generales se les describe con un cinturón en el que aparecen dos serpientes enfrentadas. En lugar de cabellos, cientos de serpientes brotan de sus cabezas. Podían tener además dientes de jabalí, garras de bronce y unas alas tan pesadas que no alcanzaban a volar con ellas.

Aunque eran figuras que generaban un terror inmediato, se cree que los griegos utilizaban su imagen como protección contra el mal de ojo, colocándolas en las entradas de casas y templos. El motivo para ello era simple: las gorgonas podían convertir en piedra a todo aquel que las mirase a los ojos.

Algunas gorgonas se muestran con colmillos, consistiendo en colmillos de jabalí, mientras que otras representaciones carecen de ellos y muestran una sonrisa forzada mostrando grandes dientes y a veces la lengua fuera. En representaciones más toscas, el pelo estilizado o la sangre fluyendo bajo la cabeza cortada de la gorgona se ha confundido con una barba o alas.

Algunos atributos reptilianos como un cinturón hecho de serpientes y serpientes surgiendo de la cabeza o entrelazadas en el pelo como en el templo de Artemisa en Corfú, son símbolos derivados de los guardianes íntimamente asociados con los antiguos conceptos religiosos griegos en los centros como Delfos donde vivía la dragona Delfina y la sacerdotisa Pitia o Pitonisa daba oráculos. Se decía que la piel del dragón estaba compuesta por escamas impenetrables.

Al buscar los orígenes, otros han sugerido la evaluación de algunas similitudes con la criatura babilónica Humbaba, en la epopeya de Gilgamesh.

Diosa alada con cabeza de gorgona, plato orientalizante, c. 600 a.C., de Cámiros, Rodas.

La historia de Medusa y sus hermanas tiene importantes variaciones. Generalmente, solo conocemos a Medusa, representada con su fea cabeza inundada de serpientes. Pero no siempre fue así.

De las tres hermanas, ella fue la única que nació con belleza en abundancia. Era una joven hermosa, pero a diferencia de Esteno y Euríale, no era inmortal.

Todo cambió para ella cuando el despiadado Poseidón se sintió atraído por su figura y su dorada cabellera. Entonces, se dispuso a violarla, en pleno templo sagrado de la diosa Atenea. Aquella, ofendida por la profanación, volcó su ira contra Medusa. Su belleza se transformó en fealdad y cada hebra de su hermoso cabello se convirtió en una horrible serpiente.

Pero al hablar sobre quienes eran las gorgonas, nos encontramos con esos dos otros seres, de naturaleza radicalmente diferente. Esteno era una gorgona salvaje y despiadada. Era dueña de un gran poder mental con el que concentraba su energía en la mirada e hipnotizaba a sus enemigos para acabar con ellos. Fue, de todas, la que más materializó muertes humanas.

En cambio, la hermana mayor, Euríale, es reseñada como una deidad benéfica, incluso con sentimientos maternales y que se encargaba de la protección y control de los diversos oráculos y santuarios.

Una de las gorgonas con colmillos de jabalí que le sobresalían por los labios 

Ella es la simbolización de la perversión sexual y así se ha aceptado en todos los estudios tras las investigaciones sobre el inconsciente iniciados por Freud. De hecho, en representaciones posteriores se la ha asimilado a un centauro, los híbridos entre hombre y caballo, símbolos de la lascivia. Su hábitat no era ni los bosques ni las cuevas sino las entrañas de la tierra misma. Por eso, se la podía encontrar en las montañas cuyos santuarios protegía. Era la protectora del Oráculo de Delfos. Es inmortal. Así que aún debe andar rondando los templos paganos de la antigua Grecia llorando amargamente a Medusa, su única hermana mortal.  

Su representación es compleja ya que lo mismo es descrita como una auténtica giganta que como una hermosa doncella con manos de bronce y alas de oro. No olvidemos las serpientes de la cabeza. Según la simbología, es la representación de las aberraciones sociales. Su gran fuerza física y emocional hace que, a través de su mirada, paralice a quien se encuentre a su alrededor. Es la protectora de las pitias, las adivinadoras de los oráculos consagrados al dios solar Apolo. También es inmortal y no hay noticia que ningún héroe haya dado cuenta de ella.  

Medusa es la hermosa gorgona con la cabeza repleta de serpientes prestas a morder o picar. Quien la mira queda petrificado. Simbólicamente representa la peor de las perversiones, que no es más que la espiritual. Se la identifica con la vanidad, el narcisismo o la arrogancia de quién se cree superior y acaba liquidado cuando mira en el interior de sí. Medusa es el espejo que devuelve la oscuridad del alma humana. Y no lo hace para que esta salga a la luz en un intento de expiación. Es todo lo contrario. Lo que ella devuelve se queda en piedra, en eterna materia inerte. 

Es la única de las gorgonas que es mortal y de la que se tiene constancia de su fin. Es vencida por Perseo (hijo de Zeus transformado en lluvia de oro para unirse a Danae, una mortal). Ayudado por el caballo alado Pegaso, logra decapitar a Medusa. Para poder matar a la gorgona, Perseo se protege con un escudo tan brillante que se asemeja a un espejo. En él se refleja Medusa y su misma mirada la petrifica, la paraliza. Inmediatamente, Perseo le corta la cabeza con su espada, un regalo de los dioses. Anoto que en este acto se ha visto una sublimación de la vanidad. 

Algunos de los mitos sobre quienes eran las gorgonas y hasta dónde alcanzaban sus poderes, hacen referencia a su sangre. Si se extraía sangre del lado derecho de una de las gorgonas, esta tenía, entre otros poderes curativos, la facultad de resucitar a los muertos. Si se extraía de su costado izquierdo, actuaba como un veneno, causando la muerte instantánea. Atenea regaló dos viales con sangre de gorgonas a Asclepio, el dios de la medicina, que la utilizó sabiamente para resucitar a algunos héroes y personajes mitológicos.

En la antigua Grecia, un Gorgoneion (una cabeza de piedra, grabado o dibujo de la cara de una gorgona, a veces con serpientes surgiendo salvajemente y la lengua fuera entre sus colmillos) se usaba frecuentemente como símbolo apotropaico  y situado en puertas, muros, suelos, monedas, escudos, petos y lápidas con la esperanza de alejar el mal. En este aspecto, la Gorgoneia es similar a las caras, en ocasiones grotescas, de los escudos de los soldados chinos, también usados generalmente como amuleto, una protección contra el mal de ojo. De la misma manera, en la mitología hindú, Kali suele mostrarse con la lengua fuera y serpientes en torno a su pelo.

Gorgona arcaica con colmillos y ojos redondos flanqueada por leonas aladas o esfinges en pie en una hidria de Vulci, 540–530 a.C.

Las gorgonas, especialmente Medusa, se han convertido en una imagen y símbolo común en la cultura occidental desde sus orígenes en la mitología griega, apareciendo en el arte, literatura y en otros momentos de la historia. Por ejemplo, en Historia de dos ciudades, Charles Dickens compara la aristocracia francesa explotadora a «la gorgona» – dedica un capítulo completo a esta extensa metáfora.

Las gorgonas de la mitología griega son la simbolización perfecta de la sombra inconsciente, allí donde habitan los monstruos del espíritu humano y que nadie se atreve a mirar. Su sola presencia nos devuelve la realidad oscura de la raza humana. Quizás por eso, estaban vinculadas al dios solar y de la luz, Apolo, cuyos oráculos y templos protegían, aunque fuera a fuerza de matar a quien no cumpliera las normas impuestas.

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