Los polos del Sol están invirtiéndose y es tan asombroso como aterrador

El Sol está comenzando uno de sus momentos de mayor actividad ya que sus polos están a punto de girar. Esto, aunque es una excelente noticias para los observadores y científicos, son pésimas noticias para los satélites de comunicaciones en órbita.

¿QUÉ OCURRIRÁ SI LOS POLOS DEL SOL GIRAN?

La inversión de sus polos es una gran oportunidad para la ciencia.

Cada 11 años, el Sol sufre una transformación: sus polos magnéticos se invierten. Al igual que la Tierra, nuestra estrella tiene un norte magnético y un sur magnético, pero a diferencia del planeta, cuyos polos cambian de orden cada cientos de miles de años, con nuestra estrella es más común. La última vez que eso sucedió fue en 2013.

Claramente, esta no es una señal del apocalipsis, ni siquiera nos daremos cuenta cuando pase. El ciclo solar tiene un impacto mínimo en el clima de la Tierra, pero el verdadero problema ocurre antes de que suceda.

Antes de la inversión de los polos, la actividad magnética se hace más intensa en la superficie solar. De hecho, eso es lo que está sucediendo actualmente y estamos ante el astro más activo de los últimos 20 años.

Durante períodos de pico de actividad solar, se producen más erupciones solares y eyecciones de masa coronal. Esto es preocupante porque la materia cargada que arrojan a través del sistema solar podrían llegar hasta nuestro planeta, lo que perturbaría los satélites de comunicación en el espacio, los cuales son cada vez más importantes. Incluso podrían desconectar partes de la red energética terrestre.

Pero para la ciencia, no hay ningún peligro, más bien representa grandes oportunidades de investigación, ya que permite estudiar a nuestra estrella con más detalle para cumplir dos grandes objetivos: el primero, predecir mejor cuando una tormenta solar cause daños en la Tierra y naves espaciales. Esto es importante porque podría permitir viajes espaciales más seguros, especialmente si se tiene como objetivo las misiones tripuladas a Marte.

Y en segundo lugar, entender mejor su misterioso interior, lo que a su vez, llevaría a comprender mejor las estrellas del universo.

UN ENORME IMÁN DE PROPULSIÓN NUCLEAR

Según expertos, es un enorme imán de propulsión nuclear.

El núcleo del Sol fusiona átomos de hidrógeno, formando helio y liberando enormes cantidades de energía. Pero más extraño aun es lo que sucede fuera del núcleo, ya que los expertos no pueden estudiarlo directamente. En primer lugar, 150 millones de kilómetros nos separan del astro, en segundo lugar, su actividad brillante y violenta impiden las observaciones claras.

Pero fuera del núcleo, en una capa llamada “zona convectiva”, el calor generado por la fusión en el núcleo sobrecalienta el gas y lo convierte en plasma. Los científicos creen que ese plasma se mueve alrededor del interior del Sol de forma similar en la que el océano se mueve en grandes corrientes de convección, con agua más cálida subiendo y agua más fría hundiéndose.

En la Tierra, ese movimiento influye en el clima, llevando y distribuyendo calor desde el ecuador hacia los polos. En nuestra estrella sucede algo más épico porque no sólo transporta calor, sino también electromagnetismo.

Nour Rawafi, astrofísico del Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins, declaró:

«Creemos que estos flujos son los responsables de generar fuertes corrientes eléctricas. Y cada vez que creas corrientes, creas campos magnéticos».

Este proceso se llama dinamo solar, y gran parte de cómo funciona es un misterio para todos.

UNA OPORTUNIDAD ÚNICA

Telescopio Solar Inouye en Hawái.

Claramente, la explicación anterior es muy simplista. Faltan muchísimas piezas aun, y los científicos no tienen un modelo funcional perfecto de la dinamo solar, lo que significa que todavía no podemos predecir por qué algunos ciclos solares son más intensos que otros, cómo este. 

Actualmente, los científicos no pueden predecir cuándo estallará una eyección de masa coronal. Todavía trabajan en la construcción de modelos de pronóstico para predecir cómo cuándo empezaría una.

Los expertos han dicho que el Sol ya no es únicamente un debate académico debido al creciente sector aeroespacial comercial. El número de satélites que orbitan alrededor del planeta incrementa por miles. Solo Starlink de Elon Musk, diseñado para brindar servicio de internet desde el espacio, involucra 4.000 satélites. A esto se le suman los satélites de comunicaciones y GPS, los cuales podrían quedar destruidos.

Y mientras esto siga creciendo, más expuesto estarán los humanos a tormentas peligrosas. Marte, el objetivo principal de la exploración espacial en los últimos años, no tiene un escudo magnético como la Tierra. Preservar la seguridad de los astronautas es crucial, por lo que predecir la actividad del astro es importante.

Por suerte, hay algunos instrumentos nuevos para realizar observaciones críticas. En principio, el Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea, que se lanzó en 2020, orbita alrededor de la estrella hará las primeras observaciones directas de los polos.

También está la sonda solar Parker de la NASA de 2018, que está acercándose al astro. Esta sonda puede volar a través de las eyecciones de masa coronal, tomando medidas de la aceleración de las partículas a través del espacio. Y finalmente, en la Tierra está el Telescopio Solar Inouye en Hawái, que entró en funcionamiento en 2019 y generó las imágenes de más resolución de la superficie solar.

Los científicos desean observar una erupción de la estrella y seguir su recorrido a través del espacio hasta la Tierra. Con estas observaciones, los científicos pueden pronosticar de forma precisa estas tormentas solares, así como se pronostican las tormentas naturales en la Tierra.

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