La Biblioteca de Asurbanipal. “Archivo de Otro Mundo”
Sucedió en 1847 cuando el arqueólogo británico de origen francés, Austen Henry Layard hizo uno de los descubrimientos más asombrosos del siglo XIX, mientras realizaba excavaciones en los remanentes de la célebre Nínive asiria. El hallazgo tuvo sitio en el Palacio de Senequerib, donde Layard se topó con más de veinte mil tablillas escritas en lenguaje cuneiforme, herencia de la antigua biblioteca real creada por el soberano Asurbanipal.
Si bien la mayoria del material estaba destrozado, los sabios más pensantes de su era fueron capaces de volver a construir aquellos restos milenarios, trayendo a luz información sobre un pasado hasta por lo tanto desconocido. Cuando el contenido de las tablillas empezó a filtrarse, cierta alarma recorrió los escritos bíblicos amenazados ante las nuevas revelaciones, que parecieron ponerlos en entredicho.
Pero la controversia escasamente comenzaba. Diferentes escritos describían la historia anterior del planeta, que se afirmaba perdida. Fue un instante de abundante emoción, y supuso un inmenso avance para auxiliar a entender mejor, las culturas ya desaparecidas. Y todo a causa de la astucia e inteligencia de un hombre denominado Arsubanipal, que arribó a ser conocido como uno de los soberanos más sabios de su epoca.
Levantemos el velo de Isis y conozcamos este inverosimil capitulo histórico. Ajusten sus cinturones, se avecina un viaje movido.
Arsubanipal. Señor de las Cuatro Esquinas del Planeta
“Asurbanipal se dedicó a la tarea de coleccionar un ejemplar de toda tablilla cuneiforme valiosa de Babilonia. (Él mismo leía y escribía la redacción cuneiforme, de modo que no poseía que depender de un modesto escriba.) Así, formó una gigantesca biblioteca en su palacio, cuidadosamente catalogada y en la que cada tablilla llevaba su nombre inscrito. Fue la mayor biblioteca reunida hasta por lo tanto, e iba a ser de inmenso utilidad miles de años mas tarde de el fallecimiento del real bibliotecario”. La Biblioteca de un Soberano Denominado Arsubanipal, 2018.
A desigualdad de Egipto, cuyo pasado parece hipnotizar a todos los investigadores interesados, el resto de oriente suele experimentar cierto ostracismo en cuestión de preferencias. Tal es el suceso de la antigua civilización Asiria, que debió esperar el monumental hallazgo de Layard, para causar una curva ascendente en cuanto interés, si bien no sin oposición. en cambio, la historia de Asiria se remonta a 2.600 años antes de cristo. Las primeras referencias indican la presencia de una población de naturaleza errante, y empleado a las guerras expansionistas.
En 2018 el Museo Británico presentó pro primera vez los remanentes de la mítica Biblioteca de Arsubanipal. Cortesía: elmercurio.com
Recién tras la asunción de Sargón II, es cuando Asiria va a experimentar un reciente renacer, alcanzando gran impulso su reinado tras la anexión de Babilonia. Tras su fallecimiento, su herencia fue ocupada por Senaquerib, quién en vida debió afrontar múltiples revueltas. Después tocaría el turno de Assarhaddón, cuyo ascenso provocara una reducida guerra civil entre hermanos. Ya para por lo tanto este soberano estaba casado con Esharra-hamma, su consorte amada con quién concibiera diversos hijos, uno de ellos denominado Arsubanipal, y que un deceso sorpresiva lo dejara viudo. Fue un duro golpe para Assarhaddón, del cual jamás se recobró, volviéndose un monarca sombrío, y taciturno. La verdad es Asurbanipal, que simboliza, La deidad Assur es el creador de un heredero, pasó sus primeros años exiliado al lado a su padre en Babilonia, donde casi con seguridad comenzara su pasión por la redacción y lectura. Como todo aspirante a soberano, Arsubanipal gozó desde adolescente de una esmerada educación, buscando centrarse en el dominio de artes guerreras, administración imperial, al igual que adiestramiento en la caza real de leones, sin descuidar su formación en las buenas formas. Su adiestramiento incluía además llegar a transformarse en sacerdote. Pero donde Asurbanipal comenzara a brillar fue en el ámbito académico, deslumbrado por el conocimiento.
Así lo comenta Roger Palau en Asurbanipal, hagamos honor al temible gran soberano asirio, refiriendo:
“Asurbanipal recibió formación académica, aprendió a leer y escribir, en sumerio, acadio y arameo, estudió matemáticas y astrología, base de la religión asiria. Demostró tal inteligencia y aptitud para el liderazgo que asumía el mando de la corte cuando su padre viajaba”.
Uno de los monumentos de la célebre Nínive Asiria, retratada en 1853 por su descubridor, Sir Austen Henry Layard. (Wikimedia Commons)
Con el tiempo Arsubanipal sería conocido con el soberano de los datos, y además el primer monarca renacentista. En una carta privada, Arsubanipal aparece enorgullecido de su conocer, si bien admitiendo su incapacidad para interpretar escritos ante diluvianos.
El erudito monarca exclama:
“He solucionado contratiempos complicadas de multiplicación y división, sé leer los escritos de las antiguas escrituras de Sumer, y el oscuro lenguaje de Acad. en alguna ocasión, he sentido cólera porque no lograba entender las inscripciones de tiempos previos al Diluvio”.
Si bien Arsubanipal no era el primogénito, gozaba del fervor de su padre Assarhaddón, quién en vida le entregó los destinos de Asiria, no así de Babilonia, que quedara en poder de uno de sus hermanos. Tal decisión provocaría tensiones sin fin. Pero el destino poseía preparado una sorpresa para Arsubanipal. observemos.
“Había cuantiosos trabajos sobre gramática pues los asirios hallaron su lenguaje tan complicado que multiplicaron esfuerzos en reproducir léxicos y gramáticas para aclarar y simplificar mejor su lengua. Vale decir que dichos libros, escritos para auxiliar al aprendiz asirio durante 2500 años en la antigüedad, han sido localizados sin valor alguno para el estudiante actual en el objetivo de comprender mejor dicha lengua. Toda esta vasta colección, recopilada con mucho atencion por el soberano, cayó con el palacio cuando fue destruido por su hijo Saracus; se rompieron la mayor parte de los pedazos. El hallazgo de la Biblioteca de Assurbanipal ha tenido una notabilísima significación, tal vez este ha sido el hallazgo más notable de Mesopotamia”. Pedro Conste Sturla. La Biblioteca de Arsubanipal, 2016.
Estatua de Arsubanipal, uno de soberanos más relevantes de su epoca, que se interesó en la preservación del conocimiento. (Wikimedia Comons)
Desde el instante que la Dinastía Sargónida toma el poder en Asiria, originada tras la asunción de Sargón II, bisabuelo de Arsubanipal, un reciente ciclo domina el creciente imperio, caracterizado por una fuerte inclinación hacia todo conocer académico. Estas ideas ilustradas encontraron mayor recepción en los monarcas posteriores que ocurrieron al poderoso Sargón II, sobre todo su hijo, Assarhaddón, seguido por Senaquerib, quiénes comenzaron a trazar el plan de organizar una biblioteca real, que con la llegada de Arsubanipal encontraría su aceptación final. Una de las claves para comprender este hondo deseo que llevase atesorar todo conocimiento que existe, tiene en Arsubanipal su aliado definitivo. A causa de su educación refinada, donde no faltaron la literatura, ciencias, matemáticas, y adivinación, por citar algunas asignaturas, como motores de su instrucción, Arsubanipal, busca imprimir al imperio asirio, actualmente bajo su mando, de una nueva visión, donde el campo de batalla no fuera la única frontera por vencer. Se trata de un hombre que reverencia la redacción, y lo va a probar con creces. Para ello, es imprescindible cultivar la mente, y bajo esa consigna Arsubanipal pone en marca su aventura intelectual. Es el nacimiento de la primera biblioteca de Oriente Próximo, como bien define el estudioso austríaco Adolph Leo Oppenheim, considerado, uno de los mayores asiriólogos de su epoca. Como primer plan Arsubanipal establece una escuela de escribas, a quiénes encarga la preservación de los ficheros imperiales más relevantes. Empieza así, una búsqueda frenética por todos los recovecos del imperio para hacerse con el valioso material.
El hallazgo de la Biblioteca de Arsubanipal en 1847, trajo un reciente renacer para el ensayo de la historia antigua. (Pinterest)
En el imprescindible Dioses, Sepulturas y Sabios, (1949), el gran escritor alemán C. W. Ceram, revela asombrosas pasajes sobre como se constituyó la Biblioteca de Arsubanipal.
Especifica Ceram:
“Aquella biblioteca dio la clave del conocimiento de toda la civilización asirio-babilónica. El soberano adquiría una porción de las placas como propiedad particular, y la mayor parte de las conservadas son reproducciones que ordenó realizar en todas las comarcas de su Imperio. A Shadanu, uno de sus empleados públicos, le envió a Babilonia instruyéndole de este modo: «El día que recibas mi carta, lleva contigo a Shuma, a su hermano Beletier, a Apia y a los artistas de Borsipa que conozcas. Trae todas las tablas que encuentres en sus viviendas, al igual que las tablas que se encuentran en el santuario de Ezida’. La carta termina de este modo: ¿Buscad las placas de valor cuyas copias no se encuentren en Asiria. Actualmente he escrito al sacerdote supremo del santuario y al alcalde de Borsipa diciéndoles que tú, Shadanu, tomarás las placas en depósito y que nadie debe ocultártelas. Si alguna placa o un escrito ritual os parece conveniente para el palacio, buscadlo, tomadlo y enviádmelo»”.
Así habría sido la biblioteca además llamada de Nínive, según reconstrucción de varios ilustradores. Cortesía: Fandom / Wiki
Sigue narrando Ceram, como Arsubanipal reunió todos los conocimientos de aquella era, donde en su mayor parte abundaran escritos sobre hechicería, conjuros, fórmulas mágicas, y magia oscura. Es notable la abundancia de escritos predictivos, que exponen la dependencia de estos reinos hacia el pensamiento mágico.
igualmente se inscriben obras como medicina, geografía, léxico, astronomía, filosofía, gramática, filología, matemática, y lectura de oráculos, entre diferentes saberes. entre diferentes saberes.
Diferentes informes contienen, anotaciones de listas de soberanos, notas de carácter histórico, noticias políticas, y tambien poesía, cantos épicos, mitos mitológicas, e himnos. La joya de la corona lo constituye la epopeya de Gilgamesh, considerada la historia universal más antigua del planeta. Un autentico incunable del pasado. Volveremos después con esta mención, dado que en la biblioteca aparecen escritos que informan sobre cómo conseguir la vida eterna.
La dinastía Sargónida significó un paso hacia la ilustración de su epoca. (Wikimedia Commons)
Diferentes investigadores aluden, catálogos completos sobre plantas, árboles y minerales, al igual que una clasificación especial sobre zoología, dividida en familia y género. Un material de mención especial lo constituían diccionarios bilingües, obras redactadas en sumerio – babilónico. La biblioteca fue compartimentada en varias secciones, donde se acumulaban tabletas de arcillas cuadradas, escritas de ambos lados, al igual que apiladas y ordenadas una sobre otra. Todo el material estaba paginado, y portaba un tipo de colofón, recurso que permitía una rápida identificación gracias al agregado de información clave, como nombre del escriba, asunto, y número de tablilla que la vinculaba. Inclusive se cree el propio Arsubanipal se habría encargado de confeccionar varios de estos registros.
La separación de las obras se enumeraba por género temático, con etiquetas atadas a las tablillas (considerado hoy este procedimiento, como precursor de los metadatos). La Biblioteca de Arsubanipal arribó a contar con más de 100.000 tabletas escritas en cuneiforme, constituyendo en su día, un acervo monumental, de inmenso inspiración e incalculable valor, y cuya localización descansaba en uno de los pisos altos del denominado Palacio de Senaquerib.
El arte asirio continua siendo objeto de veneración mundial. Cortesía: luisivars.com
La consulta a la biblioteca solo era permitida a una reducida élite seleccionada, y tambien las tablillas, se heredaban en el interior de una misma familia. Normalmente. la biblioteca era custodiada por oficiales a cargo, y ni siquiera los escribas podían consultar el material sin control personal. Arsubanipal aparentaba decidido a conservar su legado, evitando la biblioteca fuera objeto de saqueo. Y vaya si el procedimiento resultó.
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Los Ficheros de Borsippa y el asunto Anunnaki
“Beroso toma sus narraciones de los ficheros de Babilonia-Borsippa, y estos mismos ficheros, en cuestión de la creación y a las primeras edades, reproducen revelaciones inscritas en tablas por el primero de los hombres-pez, Oannes, el inventor de las letras, de las ciencias y de las artes, el creador de las leyes, de las metrópolis y de toda la civilización”. Joseph Bidez, Les écoles chaldéennes sous Alexandre et les Séleucides, 1935.
Escritos como el de Gilgamesh, además señalado además como la tableta del Diluvio, donde se cuenta el descenso del héroe sumerio hacia el inframundo en búsqueda de la vida eterna, al igual que el de Enuma Elish, evocando la leyenda de la creación, ambos constituyen ficheros sagrados, y de un valor enorme para cualquier investigación. Sorprendentemente, uno de los ficheros mencionados en las crónicas de Arsubanipal es el de Borsippa, metrópoli localizada en la antigua Babilonia, cuna caldea consagrada al culto del dios Nebu.
Allí se dice existió un santuario donde estudiara el sabio Beroso el Caldeo, a quién se le otorga una obra actualmente desaparecida, la misteriosa Babylionyaka (historia de Babilonia). La obra reflejaría la historia prohibida de la sociedad, y sus primeros instructores, llamados por Beroso como los Akpallus, los enigmáticos hombres peces. En Borsippa además se halla el zigurat Bit-Zida, vinculado a la Torre de Babel. En su discutida saga, el desaparecido creador de origen ruso judío, Zecharia Sitchin, llama a los Akpallus, los autenticos Anunnakis (hijos de dios Annu o además de los astros). Hasta Aquí.
Conclusión
Quince años mas tarde de el deceso de Arsubanipal, la impresionante Nínive fue arrasada por los temibles Medos, sucumbiendo a la violencia destructiva, donde la biblioteca se vio seriamente afectada. Pero contra todos los pronósticos sobrevivió y siglos más tarde volvió a surgir triunfante tras el descubrimiento de Austen Henry Layard, responsable de su reciente alumbramiento. Logro, que incluso celebramos.
