Científico sugiere por qué los ovnis avanzados pueden estrellarse contra la Tierra: «Es intencional»


Recientemente, varios denunciantes se han presentado para revelar la existencia de ovnis estrellados y sus materiales recuperados. Algunos de ellos afirman haber trabajado en la ingeniería inversa de la tecnología alienígena, mientras que otros dicen que han visto los cuerpos de los ocupantes extraterrestres.

Estas revelaciones han despertado un renovado interés en el fenómeno OVNI y sus implicaciones para la humanidad.

Uno de los investigadores más destacados en este campo es Jacques Vallee, un científico informático y astrónomo nacido en Francia que ha estado estudiando los ovnis durante décadas. Vallee no solo es un científico respetado, sino también un pensador visionario que ha desafiado las suposiciones convencionales sobre la naturaleza y el origen de los ovnis.

Vallee no cree que los ovnis sean simplemente naves espaciales de alguna raza de visitantes extraterrestres. Esta noción es demasiado simplista para explicar su apariencia, la frecuencia de sus manifestaciones a través de la historia registrada y la estructura de la información intercambiada con ellos durante el contacto.

Es uno de los pocos investigadores que ha propuesto un enfoque científico para la investigación de los ovnis, basado en la hipótesis de que no son naves extraterrestres, sino manifestaciones de una inteligencia superior que opera en dimensiones más allá de nuestra realidad física.

Vallee propone que los ovnis son manifestaciones de un nivel de conciencia aún no reconocido, independiente del hombre pero estrechamente vinculado a la tierra. Sugiere que los ovnis pueden ser ventanas a un universo paralelo, otra dimensión donde viven otras razas humanas.

También especula que los ovnis pueden ser proyecciones de seres superiores que pueden materializarse y desmaterializarse a voluntad.

La hipótesis de Vallee se basa en su extenso análisis de avistamientos, abducciones y rastros físicos de ovnis. Ha encontrado que los ovnis exhiben patrones de comportamiento que son consistentes con una forma de inteligencia y comunicación, pero no necesariamente con una realidad física. También ha señalado que los ovnis a menudo aparecen en relación con eventos simbólicos, como visiones religiosas, guerras, fenómenos psíquicos y rituales ocultos.

Por ejemplo, cita el caso de Fátima, Portugal, donde en 1917 miles de personas presenciaron una serie de apariciones de la Virgen María y un espectacular despliegue de luces en el cielo. Vallee argumenta que este evento no fue un milagro, sino un fenómeno orquestado por una inteligencia desconocida para influir en las creencias humanas.

Otro ejemplo es el caso de Rendlesham Forest, Inglaterra, donde en 1980 varios militares se encontraron con una embarcación de forma triangular que aterrizó en el bosque. Vallee afirma que este incidente no fue una visita extraterrestre, sino una manipulación de la percepción humana por parte de una agencia no humana para probar las reacciones humanas.

Un tercer ejemplo es el caso de Skinwalker Ranch, Utah, donde en la década de 1990 una familia experimentó una serie de fenómenos extraños, como ganado mutilado, actividad poltergeist y avistamientos de varias criaturas y objetos. Vallee sugiere que este lugar no era un punto de acceso de actividad paranormal, sino un laboratorio para una fuerza enigmática que experimentaba con las emociones y expectativas humanas.

Vallee argumenta que los ovnis son parte de un fenómeno mayor que él llama «el sistema de control». Él define esto como “una fuerza extraña que doblega [a los seres humanos] de maneras absurdas, obligándolos a desempeñar un papel en un extraño juego de engaño”.

Él cree que esta fuerza está manipulando la percepción y la conciencia humana con algún propósito desconocido, y que puede haberlo estado haciendo a lo largo de la historia.

¿Por qué se estrellan los ovnis?

Jacques Vallee piensa que los choques de ovnis no son eventos accidentales, sino ocurrencias intencionales que tienen un propósito específico para los misteriosos visitantes.

Vallee comienza señalando que la evidencia de los accidentes de ovnis es muy débil y, a menudo, contradictoria. Argumenta que la mayoría de los supuestos lugares del accidente nunca han sido debidamente investigados o verificados por expertos independientes, y que muchos de los testigos y denunciantes que afirman haber visto o manipulado cuerpos o escombros extraterrestres no son confiables o tienen motivos ocultos.

También señala que las características físicas de la supuesta nave y los materiales alienígenas son inconsistentes e incompatibles con las leyes de la física y la ingeniería. Sugiere que estas anomalías no se deben a nuestra falta de comprensión, sino a la manipulación deliberada de nuestra percepción por parte de la inteligencia OVNI.

Según Vallee, la inteligencia OVNI no está interesada en comunicarse con nosotros directamente, sino en crear un escenario complejo y enigmático que desafíe nuestras suposiciones y creencias sobre la realidad.

Él cree que los choques de ovnis son parte de este escenario y que están diseñados para provocar una variedad de reacciones de diferentes grupos de personas, como curiosidad, miedo, asombro, escepticismo, negación o fascinación. Él dice que estas reacciones son parte de un experimento en curso que la inteligencia OVNI está realizando sobre la conciencia y la cultura humanas, y que pueden tener profundas implicaciones para nuestra evolución futura.

Vallee concluye afirmando que no sabe cuál es el objetivo o motivo último de la inteligencia OVNI, pero que está convencido de que no es hostil ni benévola, sino indiferente a nuestro bienestar.

Advierte que no debemos caer en la trampa de interpretar el fenómeno OVNI en términos de nuestras propias expectativas o deseos, sino permanecer abiertos y críticos. Vallee también nos insta a desarrollar un nuevo paradigma científico que pueda dar cuenta de la naturaleza multidimensional de la realidad y la posibilidad de otras formas de inteligencia y conciencia más allá de la nuestra.