La meseta persa el origen de los humanos

La meseta persa, el lugar más probable donde vivieron los antepasados ​​de todos los no africanos actuales durante los 20.000 años que siguieron a su migración fuera de África. Un periodo en el que también mezclaron sus genes con los de los neandertales.
Un nuevo estudio que combina evidencia genética, paleoecológica y arqueológica, ha revelado que la meseta persa es una ubicación geográfica fundamental que sirvió como centro para el Homo sapiens durante las primeras etapas de su migración fuera de África.
Esta revelación arroja nueva luz sobre el complejo viaje de las poblaciones humanas, desafiando la comprensión previa sobre la expansión de nuestra especie en Eurasia. Los antepasados ​​de todos los euroasiáticos, americanos y oceánicos actuales salieron de África hace entre 70.000 y 60.000 años.
Después de llegar a Eurasia, estos primeros colonos permanecieron inactivos durante algunos milenios como una población homogénea, en un área presumiblemente localizada, antes de expandirse fuera de la misma por todo el continente y más allá. Este evento sentó las bases para la divergencia genética entre los europeos actuales y los asiáticos orientales y puede datarse hace unos 45.000 años.
Cueva Pebdeh ubicada en el sur de las montañas Zagros. Pebdeh estuvo ocupada por cazadores-recolectores hace ya 42.000 años. Crédito: Mohammad Javad Shoaee
El estudio, «La meseta persa sirvió como centro para el ‘Homo sapiens’ después de la principal dispersión fuera de África», se publicó en Nature Communications y destaca un período crucial entre hace aproximadamente 70.000 y 45.000 años, cuando las poblaciones humanas no se extendieron uniformemente por Eurasia, dejando una brecha en nuestra comprensión de su paradero durante este período de tiempo.
El coautor del estudio, el profesor Michael Petraglia, director del Centro Australiano de Investigación para la Evolución Humana de la Universidad Griffith, proporcionó una imagen mucho más clara de estos primeros movimientos humanos.
«Nuestro estudio multidisciplinario proporciona una visión más coherente del pasado antiguo, ofreciendo información sobre el período crítico entre la expansión Fuera de África y la diferenciación de las poblaciones euroasiáticas», dice el profesor Petraglia. «La meseta persa emerge como una región clave, lo que subraya la necesidad de realizar más exploraciones arqueológicas».