Mentiras y verdades
Mentiras son mentiras,
aunque todos las digan, aunque las repitan en los medios, en las escuelas, en las redes sociales. No importa cuántas veces las escuches o cuántos las acepten como verdad, siguen siendo mentiras. Son piezas de un rompecabezas falso, diseñado para mantenernos en la ignorancia y bajo control.
Verdades son verdades,
aunque nadie las diga, aunque estén silenciadas, ocultas en las sombras, lejos del alcance de la mayoría. Porque la verdad no necesita aplausos ni multitudes que la aclamen para ser real. La verdad es resistente, es constante, es la luz que se filtra a través del manto de la manipulación.
Nos quieren convencer de que lo que escuchamos es cierto, solo porque es popular o porque proviene de fuentes “oficiales”. Pero yo aprendí que la realidad no se define por la mayoría, sino por los hechos que se ocultan, por las preguntas que nadie se atreve a hacer.
Por eso, no me trago lo que me venden sin cuestionar. No acepto la narrativa que me imponen solo porque “todos la repiten”. Busco lo que no me cuentan, lo que esconden bajo capas de discursos oficiales.
Mentiras son mentiras, y no dejan de ser mentiras aunque todos las repitan.
Verdades son verdades, y no dejan de ser verdades aunque nadie las diga.
No te conformes con la versión fácil. Busca la verdad, aunque te digan que no existe.

