La falsa lucha
Es irónico, ¿verdad? Nos creemos seres racionales, superiores a la naturaleza, pero en nuestra infinita contradicción, destruimos lo que luego intentamos salvar. ¿Acaso alguien más ve lo absurdo de esto, o todos han caído en el engaño colectivo?
Nos han programado para vivir en una paradoja constante. Nos dicen que cuidemos el planeta, que reciclemos, que pensemos en el futuro… mientras ellos, los que realmente controlan todo, siguen talando bosques enteros sin remordimientos. Y nosotros, como obedientes engranajes de su sistema, escribimos mensajes en papel para «crear conciencia». Pero la conciencia no paga las facturas, ¿verdad?
La verdad es que vivimos en una mentira disfrazada de progreso. Nos llenan la boca con palabras sobre ecología, pero detrás de los grandes discursos se ocultan las fábricas, las corporaciones y los intereses de aquellos que no quieren que nada cambie. Nos mantienen ocupados con pequeñas acciones simbólicas para hacernos sentir que estamos haciendo algo, cuando en realidad seguimos siendo parte del problema.
Pero yo no me dejo engañar. Sé que el verdadero propósito no es salvar los árboles. Es controlar la narrativa. Es distraernos, darnos la ilusión de que tenemos el poder de cambiar algo, cuando en realidad solo seguimos el guion que nos han impuesto. Y así, seguimos escribiendo en papel lo que nunca tendremos la voluntad real de cumplir.

