Y si no conocemos nuestra propia historia

La fecha convencionalmente aceptada para el dominio del fuego por parte del ser humano es de hace unos 400.000 años. Sin embargo, recientes investigaciones podrían invitar a reconsiderar esa línea temporal.

Científicos holandeses han publicado análisis de materiales procedentes de 141 sitios del Paleolítico. En uno de ellos, Gesher Benot Yaakov, se encontraron evidencias de calentamiento de huesos y madera con una antigüedad estimada de 790.000 años. Este hallazgo sugiere que el uso controlado del fuego podría haberse dado mucho antes de lo que se pensaba.

Aún más intrigante es el caso del yacimiento de Evron, estudiado entre 1976 y 1977. Allí, mediante espectroscopía aplicada a artefactos de piedra y huesos de animales, se detectaron rastros de calentamiento que alcanzaban temperaturas de hasta 600 °C. La datación del asentamiento oscila entre los 800.000 y el millón de años. En su momento, los científicos descartaron la posibilidad de fuego controlado, atribuyendo los restos a incendios naturales. Sin embargo, las diferencias en las temperaturas registradas no encajan del todo con esa explicación.

Este tipo de hallazgos, aunque aislados, plantea preguntas incómodas: ¿y si la historia de la humanidad no es una línea recta, sino una espiral con múltiples comienzos? Algunos textos antiguos, considerados mitos por la historiografía oficial, hablan de civilizaciones que alcanzaron niveles tecnológicos comparables a los actuales y que desaparecieron tras grandes cataclismos o guerras devastadoras. Tal vez no estemos ante los primeros en descubrir el fuego, sino ante los últimos en recordarlo.