«El agua tiene memoria»

«El agua tiene memoria»

El científico japonés Dr. Masaru Emoto, demostró científicamente a través de décadas de investigación que la estructura molecular del agua puede ser alterada por las intenciones y emociones humanas.

Simplemente diciendo ciertas palabras o frases a gotas de agua y congelándolas. La diferencia en la estructura cristalina es asombrosa. Ten en cuenta que nuestros cuerpos están compuestos de aproximadamente un 60% a un 70% de agua, lo que significa que nuestros pensamientos pueden afectar positiva o negativamente a todo el sistema.

«El agua tiene memoria y lleva en sí nuestros pensamientos y oraciones. Como tú mismo eres agua, no importa dónde estés, tus oraciones serán llevadas al resto del mundo»

Masaru Emoto

La investigación sobre el agua de Masaru Emoto nos permite visualizar mediante imágenes lo que la sabiduría ancestral siempre ha sabido: que el agua es sensible, tiene memoria y consciencia.

Fotografías de cristales de agua muestran las formas y colores cambiantes que adquieren sus cúmulos o agregados de moléculas según el tipo de información que reciben y almacenan.

Esta propiedad de las moléculas de agua reside en que sus polos positivo y negativo actúan como imanes, adhiriéndose para formar agregados complejos. Al igual que ocurre con los copos de nieve, no hay dos cúmulos de agua iguales. Cada influencia energética crea una disposición diferente de moléculas de agua.

«El agua no solo almacena información, sino también sentimientos y consciencia.

Pensamientos, emociones, sonidos, palabras, escritos, música, crean estructuras moleculares geométricas que responden a las vibraciones recibidas».

El agua expuesta a vibraciones de odio e ira responde creando cúmulos oscuros, desorganizados y asimétricos, similares a los cúmulos de agua extraídos de ríos contaminados. El agua expuesta a información de amor y gratitud adquiere hermosas estructuras simétricas, como el agua de los ríos que fluye libremente, intacta.

No olvidemos que somos criaturas del agua.

El agua es portadora de información que absorbemos al beberla, convirtiéndose en parte de nuestro cuerpo. El agua transmite a nuestras células su estado de conciencia.

El agua es un sistema de almacenamiento e intercambio de información. Si todo vibra, todo está entrelazado e interconectado, todo recibe y transmite información.

El cuerpo humano, y en general toda la materia viva, posee una naturaleza coloidal que requiere agua para mantener sus propiedades. El agua constituye entre el 70 y el 80% de nuestro peso corporal. Incluso los huesos están compuestos por un 22% de agua.

El agua es la base de nuestra vida. Aunque somos criaturas de agua, ignoramos sus necesidades y aún no nos hemos dado cuenta de que las necesidades del agua son también las nuestras.

El agua —que constituye más de tres cuartas partes del planeta— no podía ser la excepción. Gracias a la movilidad y la estructura particular de la molécula de H₂O, el agua es capaz de recibir, almacenar y transmitir vibraciones electromagnéticas.