Todo se encamina hacia esto

Suena extremo. Pero observa la dirección.

Cada vez menos cosas se compran para siempre y más cosas se alquilan, se suscriben, se renuevan.

• Casas que no son tuyas.
• Autos que no posees.
• Música que no guardas.
• Software que desaparece si dejas de pagar.

No es necesariamente maldad. Es modelo.

La propiedad se vuelve pesada.

El acceso se vuelve cómodo. Y la dependencia… invisible.

Lo interesante no es el sistema en sí, sino el mensaje que lo acompaña:

“No necesitas tener.”
“Solo disfrutar.”
“Confía.”

Pero cuando todo es temporal, también lo es tu control.

La pregunta no es si este futuro llegará, sino si estamos eligiéndolo conscientemente o aceptándolo por comodidad.

Porque la felicidad prometida siempre suena bien… hasta que descubres que no puedes apagarla, pausarla o decidir otra cosa.