Diplomacia o ser escuchado
Es una bofetada a la ingenuidad, un recordatorio brutal de que la paz a veces necesita un arma para ser escuchada. No es una amenaza, es una declaración de principios en un mundo que a menudo confunde la amabilidad con la debilidad. Esta imagen no solo provoca; interpela. ¿De verdad crees que el diálogo es suficiente? ¿O es que a veces, para que te tomen en serio, tienes que mostrar que estás dispuesto a más? Es la pregunta que resuena, incómoda y real.

