Hiperbórea la mágica tierra
En los albores del planeta, existía una tierra mágica habitada por seres sabios e iluminados. Durante milenios, esta humanidad primigenia disfrutó de una prosperidad envidiable, sin que nada interrumpiera su progreso. Sin embargo, un evento catastrófico truncó el destino de esa civilización.
Aunque su memoria nunca se perdió, con el tiempo, la historia se convirtió en un recuerdo lejano, casi fantástico. Aun así, su leyenda perduró, y a partir del siglo XIX, la llamada “tierra de los inmortales”, conocida popularmente como Hiperbórea, volvió a captar el interés.
La existencia de una tierra mítica ancestral, un paraíso primordial donde en tiempos remotos floreció una cultura avanzada anterior a los registros históricos conocidos, es parte esencial de tradiciones y leyendas conservadas en la memoria colectiva, evocando una edad de oro desaparecida, donde los hombres convivían con los dioses.
Bautizada como Hiperbórea (región del sol eterno, más allá del dios Bóreas, señor del frío y las tempestades), su ubicación geográfica se sitúa en el norte de Europa, aunque algunos registros extienden su influencia hasta Asia Central e incluso América del Norte.
La búsqueda de Hiperbórea
Uno de los países que intentó encontrar evidencias de esta asombrosa realidad fue Rusia. Se dice que en 1922 se envió una misteriosa expedición a la Península de Kola, en el distrito de Lovlazer, cerca del Círculo Polar Ártico. En ese entonces, los rusos tenían informes reservados sobre Kola, repletos de fenómenos inexplicables y otras anomalías.
La operación secreta fue encargada a Alexander Vasilyevich Barchenko, un estudioso con conocimientos en biología, geografía e historia, además de ser un reputado ocultista e interesado en la incipiente parapsicología.
Según Alexander Kurvitz, uno de los mayores expertos rusos sobre esta operación, a Barchenko, quien durante la Revolución Rusa de 1917 trabajó en el Instituto del Cerebro y Actividades Nerviosas Superiores, se le encomendó la misión de buscar tecnología avanzada, incluyendo energía nuclear y armas psicotrónicas. Se dice que Barchenko estaba convencido de que una civilización muy avanzada, que él creía era Hiperbórea, tuvo su origen en el polo norte y, tras sufrir una terrible destrucción, se asentó en las cercanías de Kola. Según el místico ruso, esos hiperbóreos dominaban la levitación, el vuelo espacial y energías radiantes.
Barchenko también estaba convencido de que la Península de Kola podría ser una antigua central energética hiperbórea, donde incluso detectó formaciones piramidales.
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