América, también conocida como Amáraka, es descrita como un dominio ancestral de seres eternos.

 

América, también conocida como Amáraka, es descrita como un dominio ancestral de seres eternos.

Según el investigador y escritor ecuatoriano Héctor Burgos Stone, América no se encuentra en la narrativa histórica convencional, sino que era un territorio primigenio, cuna de la civilización. Tanto Burgos Stone como Juan Móricz, vistos como disidentes por los académicos tradicionales, defendían teorías parecidas sobre América, relacionándola con antiguas tradiciones esotéricas y herméticas, que Burgos Stone afirmaba habían sido modificadas a propósito.

En su obra “Amáraka. Mundo Sin Tiempo”, del 2006, Burgos Stone argumenta:

“Américo Vespucio es un personaje ficticio. Su verdadero nombre era Albérico o Alberick, por lo que es improbable que América haya sido nombrada en su honor. Si así fuera, sería más razonable que el nombre derivara de su apellido y no de su nombre de pila. Al buscar equivalentes en un diccionario sánscrito, ‘A English -Sanskrit Dictionary’ de Sir Monier Monier Williams, encontré ‘Amáraka’, que se traduce como A-negación, Mara-mortal, Ka-tierra, o sea, ‘Tierra de los Inmortales’ o ‘Tierra sin tiempo’, término que se asocia con ‘Amarantha’ en griego, la tierra del Amaranto o flor de la inmortalidad de los dioses. Homero se refería a los antiguos americanos como Etíopes (Ante los Ojos del Sol), lugar donde los dioses venían a crear y festejar”.

No obstante, la idea de América como la “Tierra de los Inmortales” tiene otros precedentes:

Julio Goyén Aguado, colaborador cercano de Juan Móricz, afirmó haber tenido un encuentro extraordinario en las Cuevas de los Tayos. Se encontró con una entidad de gran estatura, un verdadero gigante que se alimentaba de energía y podía materializarse a voluntad. Goyén también creía que esta figura representaba a los seres primordiales, que según la tradición esotérica, pertenecían a una de las primeras humanidades de naturaleza etérea e inmortal.

El enigma de estos antiguos inmortales trasciende América:

Un texto sagrado hindú, el “Código del Manú”, menciona a Swayambhouva, el ente “que existe por sí mismo”.

Otro indicio de “Inmortales en América” se encuentra en “El Secreto de los Andes”, de 1960, escrito por el contactado estadounidense George Hunt Williamson, usando el seudónimo “Brother Philip”. En este libro se narra la llegada de gigantes cíclopes, conocidos como la raza “L o Eles”, que vinieron a la Tierra desde el espacio exterior en tiempos remotos. Williamson los describe como “Titanes” y “la Primera vida sobre la Tierra”, inmortales de nuestras leyendas, predecesores del Hombre. Algunos eran verdaderos Cíclopes con un ojo central en la frente, otros tenían dos ojos como los humanos, y algunos desarrollaron el tercer ojo psíquico. Se dice que medían hasta cuatro metros de altura y colonizaron gran parte de la Galaxia de la Vía Láctea, dejando vastas bibliotecas en sus imperios subterráneos.

Los Eles, según se cuenta, alcanzaron su anhelo de inmortalidad en la Tierra, aprendiendo a crear con el pensamiento y dominando la materia física, liberándose de las limitaciones del Tiempo y Espacio.

Fuente: MundoOculto.es