Blemmyae: Los hombres sin cabeza
Ilustración mostrando a los Blemmyae, edición alemana de ‘La Descripción de la Guayana’ de Sir Walter Raleigh.De acuerdo a Heródoto, en su famosa obraHistoriae, los habitantes de la ancestral Libia afirmaban que, además de los cinocéfalos, existían otras criaturas salvajes al este de sus tierras, los Akephaloi (los sin cabeza). Siguiendo la misma tónica, en la Historia Natural escrita por Plinio el Viejo se menciona que la tribu Blemmyae del norte de África estaba conformada por «seres sin cabeza, con sus bocas y ojos localizados en sus pechos». La mayoría de autores posteriores del medioevo, basarían sus dibujos e historias sobre estos seres en lo anterior.
Lo cierto es que estos «monstruos» míticos, junto con otros de similares características, influenciaron a muchos exploradores de la antigüedad que no dudaron en buscarlos durante sus aventurados y exóticos viajes a tierras lejanas.
Un blemmyae aparece al norte de Sudamérica (¿Guayana?) en el famoso y controvertido mapa de Piri Reis.Durante la Era de los Descubrimientos, el rumor de unos hombres sin cabeza llamados Ewaipanoma fue reportado por el corsario Sir Walter Raleigh en su Descripción de la Guayana. «Es verdad lo que cuentan, cada niño de las provincias de Aromaia y Canuri afirma lo mismo», resuelve Raleigh, quien también cita a un español como testigo de la existencia de estos misteriosos y deformes seres.
En la literatura
En el Acto 1 de la obra Otelo de Shakespeare, se hace referencia a una extraña raza de gente conocida porque sus cabezas «crecen debajo de sus hombros» y su deleznable afición a la antropofagia:
Y de los caníbales que se comen entre sí,
los antropófagos y los hombres cuyas cabezas
crecen debajo de sus hombros.
—Shakespeare, Otelo, Acto 1 Escena 3 (circa 1603).
También aparece en obras modernas comoBaudolino de Umberto Eco (2000), en donde el protagonista se encuentra con los Blemmyae; enEl Asombroso Viaje de Azzam, de K. Godel (2000), que los retrata como una tribu caníbal guardiana del tesoro perdido del Rey Salomón; y en La Torre della Solitudine de Valerio Massimo Manfredi (2006), en donde se sugiere que las criaturas son una manifestación de la cara maligna de la humanidad.
A continuación les dejamos con un video para ilustrar con creces todo lo escrito y descrito en este artículo:
