Bloques gigantes de piedra hallados en ruinas megalíticas de Siberia
La arqueología enfrenta uno de sus mayores desafíos: intentar explicar la existencia de unos enormes bloques de piedra encontrados en Rusia. Estas ruinas megalíticas se encuentran al sur de Siberia, específicamente en Gornaya Shoria (Montaña Shoria), una región bastante remota y aislada.
Sin duda, este es otro de los grandes misterios que aún guarda el planeta y que la ciencia, con todos sus avances técnicos, no puede aclarar. Porque, sencillamente, algunas cosas en la Tierra están más allá de la comprensión humana, aunque estén a la vista.
¿Cuántos descubrimientos de este tipo se han hecho? Hay varios alrededor del mundo, pero hasta ahora no se ha podido establecer con exactitud sus orígenes. Incluso, la mayoría de ellos no se sabe a qué civilización pertenecieron.
Por eso, a muchos les cuesta aceptar que estos enormes bloques de piedra formaran parte de alguna cultura en algún momento de la historia. Sin embargo, las pruebas están allí y son irrefutables; solo es cuestión de analizarlas.
Ruinas megalíticas de Rusia: características

Las enigmáticas piedras en la montaña Shoria han desconcertado a la gente durante mucho tiempo.
Las enormes rocas que forman las ruinas megalíticas del monte Shoria son de granito. Se estima que cada bloque pesa alrededor de 4 mil toneladas. Además, tienen superficies planas, esquinas afiladas y ángulos rectos. Otro detalle interesante es que las piedras están dispuestas de manera impresionante.
El simple hecho de verlas apiladas genera una sensación intimidante, ya que sus tamaños colosales hacen que cualquiera se sienta diminuto frente a estas gigantescas piedras. A raíz de este hallazgo, surgen algunas preguntas inevitables: ¿cómo llegaron allí? ¿Fue obra del hombre? ¿En qué momento?
Todavía es muy pronto para encontrar esas respuestas. Pero, en caso de ser una construcción humana, estos bloques de piedra serían los más grandes que el hombre haya utilizado en una edificación. Lo cierto es que el misterio alrededor de estas ruinas megalíticas está lejos de resolverse.
Un lugar hasta hace poco desapercibido
Siberia es famosa por tener uno de los climas más fríos y extremos del planeta, lo que ha limitado su crecimiento y desarrollo poblacional. Quizás esa temperatura gélida que cubre su territorio la mayor parte del año fue la razón por la que las ruinas megalíticas se descubrieron recién en 2014.
Por esta razón, el lugar donde se encuentran los enormes bloques de piedra había pasado completamente desapercibido, ocultando en la cima de la montaña Shoria un valioso tesoro arqueológico. Hasta que Georgy Sidorov llevó a cabo una expedición a las montañas más meridionales de Siberia y encontró las ruinas.
Según algunos arqueólogos locales, no existen registros fotográficos anteriores a la expedición realizada por el grupo de Georgy, quienes tuvieron el privilegio de tomar las primeras fotos y hacerlas públicas. Solo unos meses después, un equipo de investigadores, incluidos geólogos, llegó a la zona para estudiar las ruinas megalíticas.
Medios locales rusos cubren la noticia
En el lugar se encuentra un conjunto de piedras rectangulares apiladas, conocido como el “Stonehenge ruso”.
Este descubrimiento, de tal magnitud e importancia arqueológica, atrajo la atención de los medios de comunicación locales. Los expedicionarios compartieron con la prensa algunas de las experiencias vividas durante la excursión a esa vasta región, especialmente al llegar a las ruinas megalíticas.
Según lo que reportaron los geólogos a los periodistas que cubrían la noticia, cuando se acercaban a los bloques de piedra para tomar fotografías, las brújulas literalmente se volvían locas. Sus declaraciones fueron:
«La anomalía que presentaban las brújulas consistía en fallas magnéticas, las agujas apuntaban hacia una dirección contraria. Es como si en aquella zona existiera un campo magnético negativo».
¡Mucho trabajo por hacer!
Determinar el origen y el método utilizado para llevar los enormes bloques de piedra hasta la cima de la montaña, así como obtener información sobre los constructores, llevará tiempo. Cualquier afirmación al respecto sería mera especulación; sin duda, queda mucho trabajo por hacer.
Es necesario realizar numerosos análisis a las colosales piedras y estudiar la región con detenimiento para establecer si se trata de una estructura artificial, creada por el hombre, o si estamos ante otra gran maravilla de la naturaleza.
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