Cuando eres útil, te dan la mano. Cuando ya no lo eres, te clavan un puñal

“Cuando eres útil, te dan la mano. Cuando ya no lo eres, te clavan un puñal. Así mataron a Gadafi. Así traicionan los que hablan de derechos humanos con la boca llena de petróleo.”
Muammar Gadafi: del amigo europeo al cadáver público

Durante años, Muammar Gadafi fue recibido con honores por presidentes, reyes y banqueros europeos, incluido el gobierno español. Estrechaba manos, firmaba contratos millonarios de petróleo, financiaba campañas políticas (como la de Sarkozy en Francia) y organizaba cumbres africanas por la unidad del continente.

Fue invitado oficial de la Unión Europea, del Rey Juan Carlos, de Zapatero y de Aznar. Le aplaudían. Le daban alfombra roja. Le vendían armas.

Pero cuando dejó de servir al orden geopolítico mundial, y habló de crear una moneda africana respaldada en oro, de nacionalizar recursos y de dejar de usar el dólar…
Se convirtió de repente en el “dictador” a eliminar.

Su muerte: un linchamiento televisado

En 2011, tras una operación de la OTAN en Libia, Gadafi fue capturado, torturado y ejecutado públicamente por “rebeldes” apoyados desde el extranjero.

Le mataron con sadismo, grabándolo en vídeo, y su cadáver fue exhibido en una cámara frigorífica, como si fuera un trofeo.

Ni un solo político europeo que antes se abrazaba con él dijo nada. Silencio absoluto.

Su país fue destruido, convertido en un estado fallido, con mercados de esclavos y grupos armados que controlan el petróleo.

De abrazos y acuerdos… a la traición

Gadafi no murió por ser un dictador. Murió porque ya no obedecía al poder económico global.
Lo traicionaron quienes antes le besaban la mano.