Descubrimos que nuestra superestructura cósmica es mucho más grande de lo que pensábamos.
Hace diez años, un grupo de científicos descubrió que nuestra galaxia, la Vía Láctea, se encuentra dentro de una vasta superestructura conocida como Laniakea, una cuenca de atracción gravitatoria que se extiende unos 500 millones de años-luz. Sin embargo, un estudio reciente sugiere que esta superestructura podría ser hasta diez veces más grande de lo que se pensaba.
El equipo de investigación, que incluye a R. Brent Tully de la Universidad de Hawái y Aurelien Valade del Instituto Leibniz de Astrofísica en Potsdam, Alemania, ha analizado los movimientos de 56.000 galaxias para evaluar las cuencas de atracción gravitatoria. Estas cuencas influyen en el movimiento de las galaxias, atrapándolas en un tira y afloja gravitatorio que determina a qué cuenca pertenecen.
Según R. Brent Tully, “Nuestro universo es como una telaraña gigante, con galaxias distribuidas a lo largo de filamentos y agrupadas en nodos donde las fuerzas gravitatorias las atraen”. Este descubrimiento podría cambiar fundamentalmente nuestra comprensión de la estructura del universo.
Hace más de 13.000 millones de años, pequeñas diferencias de densidad comenzaron a moldear la distribución de masa en el universo. Estas estructuras evolucionaron bajo la influencia de la gravedad hasta formar el cosmos que conocemos hoy. Si nuestra galaxia forma parte de una cuenca de atracción mucho mayor que Laniakea, esto sugeriría que las semillas iniciales de la estructura cósmica crecieron mucho más de lo que indican los modelos actuales.
El nuevo estudio indica que la superestructura en la que se encuentra nuestra galaxia podría medir unos 5.000 millones de años-luz de extremo a extremo, centrada en la Concentración Shapley, una región cósmica con una inmensa cantidad de masa y una colosal atracción gravitatoria.
Ehsan Kourkchi, de la Universidad de Hawái y miembro del equipo de investigación, plantea que “nuestros sondeos cósmicos aún no son lo suficientemente grandes como para cartografiar toda la extensión de estas inmensas cuencas”. El estudio, titulado “Identification of Basins of Attraction in the Local Universe”, ha sido publicado en la revista Nature Astronomy.
