En la Antigua Roma se celebraba el 15 de febrero una de sus festividades sexuales más importantes, los Lupercales , que lanzaba a las calles a los «lupercos», jóvenes desnudos que iban azotando a las mujeres que encontraban por el camino con unas correas de piel de cabra, a modo de miembro viril. Una fiesta demasiado lasciva para el cristianismo emergente, que en el año 494 sustituyó la festividad por la del 14 de febrero, fecha en la cual murió martirizado un cristiano llamado Valentín en el año 270.