En el Libro de Enoc, un escrito antiguo que fue excluido de la Biblia, se presenta una visión muy distinta de los ángeles. Allí no aparecen como simples mensajeros de Dios, sino como seres que provienen de “otras estrellas del universo”. Esta interpretación contrasta fuertemente con la narración bíblica tradicional, en la que los ángeles son descritos como entidades espirituales enviadas por Dios.