El monstruo de Florencia
El «modus operandi» siempre era el mismo, disparaba en lugares normalmente aislados a parejas de jóvenes y después les apuñalaba. Posteriormente, mutilaba con precisión (como trofeo), los órganos sexuales de sus víctimas femeninas. «El Monstruo» nunca actuó en el mismo lugar y siempre utilizaba la misma arma: una Beretta calibre 22, modelo Long Rifle. En total disparó 66 proyectiles, todos de la marca Winchester. La única certeza es que a pesar de los esfuerzos de la magistratura florentina, y tal vez a causa de varias pistas que durante varios años fueron ocultadas a la policía, el Monstruo de Florencia quedó impune.
💾
