El verdadero enemigo no es lo que te dijeron
Durante décadas nos dijeron que evitáramos la grasa.
Que el colesterol era el enemigo.
Que el pan integral era virtuoso.
Que el jugo era mejor que el refresco.
Pero mientras las dietas bajas en grasa se popularizaban, los trastornos neurológicos crecían.
Depresión.
Ansiedad.
Deterioro cognitivo.
El cerebro es 60% grasa. Necesita colesterol. Necesita estabilidad metabólica.
Cuando lo alimentamos con picos constantes de glucosa, obligamos al cuerpo a producir más insulina. Esa inflamación crónica no se queda en el abdomen.
Viaja al cerebro.
Y lo inflama.
Tal vez no estamos presenciando una epidemia genética.
Tal vez estamos viendo las consecuencias de décadas de consejos nutricionales equivocados.
Y el precio se paga en memoria.

