Era ciego de nacimiento y pintaba cuadros de paisajes que nunca vio
Esref Armagan, nacido en 1953 en Estambul, Turquía, vino al mundo completamente ciego y, sin embargo, se convirtió en un pintor autodidacta de reconocimiento internacional. Lo sorprendente es que, sin haber visto nunca un paisaje, un rostro o un color, desarrolló la capacidad de representarlos en sus cuadros con una notable perspectiva y detalle.
Su técnica se basaba en el tacto y la memoria espacial. Exploraba los objetos con las manos y luego los trasladaba al lienzo, construyendo mentalmente la forma y el volumen. Para aplicar color, utilizaba una organización propia: aprendía de los demás cómo se combinaban los tonos y los aplicaba siguiendo un sistema muy ordenado.
Armagan se convirtió en un caso de estudio para neurocientíficos que investigan cómo el cerebro humano puede desarrollar habilidades visuales sin ver. Sus obras —paisajes, retratos y escenas urbanas— demuestran que la imaginación, el tacto y la mente pueden superar los límites físicos, convirtiéndolo en un ejemplo inspirador de creatividad sin barreras.
Fuente:
– «Visuo-haptic object-related activation in the ventral visual pathway», marzo 2001, NeuroReport, 15(3): 287–291, DOI: 10.1038/85201

