La profecía de Marduk

En la imagen: La profecía de Marduk relata que tanto los hititas como los asirios y los elamitas robaron la estatua de Marduk en un momento u otro y que finalmente fue devuelta a la ciudad cuando el rey Nabucodonosor I (que reinó de 1121-1100 a. C.) derrotó a los elamitas. El documento está escrito como si el propio Marduk hubiera elegido visitar estas tierras extrañas, excepto por Elam, y cómo la profecía decía que surgiría un gran rey babilonio que traería al dios de vuelta de los elamitas.

Lo más probable es que La profecía de Marduk se escribiera como propaganda durante el reinado de Nabucodonosor I, aunque la única copia que queda es muy posterior, de la época asiria. Esta obra, al igual que la Crónica de Akitu entre otras, deja claro lo crucial que era para la gente la presencia de Marduk en la ciudad. Sin su protector divino el pueblo se sentía desprotegido porque sabía que tanto él como la ciudad serían vulnerables a los ataques.

La estatua dorada de Marduk se consideraba un aspecto vital de la coronación de los reyes.

Marduk era el dios patrón de Babilonia que presidía sobre la justicia, la compasión, la curación, la regeneración y la magia, aunque a veces también se habla de él como un dios de las tormentas y una deidad agrícola. Su templo, el famoso zigurat descrito por Heródoto, está considerado como el modelo de la Torre de Babel de la Biblia.

Imagen: Monolito de piedra de Esarhaddon. © Osama Shukir Muhammed Amin.

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