Las ballenas se quedan en silencio

Un grupo de científicos descubrió algo sorprendente y preocupante: luego de la gran ola de calor marina conocida como «The Blob», los cantos de las ballenas azules disminuyeron de forma notable frente a la costa de California. ¿La razón? Su alimento principal, el kril, escaseó, y sin energía suficiente estas gigantes del mar redujeron su canto.

La consecuencia fue directa: a menos comida, menos energía disponible para emitir sus potentes vocalizaciones, que pueden recorrer cientos de kilómetros bajo el agua.

El canto de las ballenas no es solo un sonido hermoso: es vital para comunicarse, encontrar pareja y mantener unidas a las manadas. Si dejan de cantar, su futuro reproductivo puede verse en riesgo.

A esto se suma otro problema: el ruido de los barcos y la actividad humana, que invade el «espacio acústico» del océano e interfiere con sus canciones.

Los investigadores proponen algo claro: escuchar a las ballenas nos da pistas de cómo está el océano. Cuando cantan menos, es una señal de que el mar está bajo estrés.

✨ Cuidar la salud de los océanos también significa cuidar el canto de las ballenas. Reducir la velocidad de los barcos, proteger áreas clave y frenar la contaminación son pasos necesarios para que sus voces sigan llenando el mar.

Si las ballenas callan, es el océano el que nos habla: nos está diciendo que la vida marina está bajo presión y que debemos actuar ahora.

Fuente:
– «Audible changes in marine trophic ecology: Baleen whale song tracks foraging conditions in the eastern North Pacific»