Cual es el origen de los Anunnaki?.
Gobernaron de la Tierra y nuestros creadores. Son muchas las historias que se han dicho sobre los Anunnaki, pero ¿Quién los creó a ellos? Aunque suene increíble que alguien pueda tener esa respuesta, parece que esa persona existe; Anton Parks.
Parks es un escritor e investigador que ha dedicado su vida, no solo a estudiar la cultura sumeria, sino culturas de todo el mundo en busca de dar un origen lo más fiel posible a lo que dicen las antiguas escrituras, y no solo teorías «fabuladas» de otros escritores, como Zecharian Sitchin, quien nos relata una leyenda en donde, al menos, el 80% de esta no aparece de forma literal en los textos sumerios y fueron «interpretados» por él.
El francés menciona una muy antigua guerra entre diferentes razas Reptilianas, lo cual derivaría en toda la leyenda que conocemos.
Los Reptilianos Originales y la creación de las razas

Los Reptilianos Originales eran conocidos como Kingú, una Raza Dragón que apareció en la Constelación de Draco. De todas las razas reptilianas conocidas, estos eran los que más se asemejaban a los humanos físicamente. De acuerdo a Parks, los Kingú se dividían en 3: Verdes, Rojos y Blancos.
Los Kingú-Babbar eran los Blancos, considerados como los jerarcas o la realeza Kingú. Nimrod, el antiguo Rey mesopotámico que es mencionado en el Génesis, relaciona a los Kingú-Babbar con la raza aria de la Tierra. De hecho, la palabra «King» deriva del sumerio «Kingú», que significa «Gobernante sobre las regiones».
Después de su creación en la Constelación de Draco, diferentes grupos de reptilianos emigraron a otras constelaciones. Siendo la Constelación de Orión la que albergaría más, convirtiéndose en la principal.
Los Usumgal, los creadores Anunnaki

El Linaje de las Sombras: ¿Quién Creó a los Dioses? El Perturbador Origen de los Anunnaki según Anton Parks
¿Y si todo lo que conoces como «historia» no fuera más que el guion de una obra de teatro escrita por entidades que nos consideran poco más que ganado biológico? Durante décadas, nos hemos conformado con la narrativa de Zecharia Sitchin sobre los Anunnaki, aquellos «que descendieron del cielo». Pero hay un vacío en ese relato, una grieta por la que se filtra una verdad mucho más antigua y aterradora. Si los Anunnaki nos crearon a nosotros… ¿quién demonios los creó a ellos?
La respuesta no se encuentra en los libros de texto, sino en las memorias celulares y en la decodificación lingüística de un hombre que afirma haber accedido a la «biblioteca del destino»: Anton Parks. Prepárate, porque lo que estás a punto de leer no solo cuestiona el origen de la humanidad, sino la naturaleza misma de la realidad que percibes.
El Despertar de Anton Parks: ¿Recuerdo o Alucinación?
Antes de sumergirnos en la genealogía de los dioses, debemos entender la fuente. Anton Parks no es un arqueólogo convencional. Desde los 14 años, Parks comenzó a experimentar visiones espontáneas —»flujos de datos»— que le permitieron reconstruir el idioma sumerio original, el Emešà. Según Parks, los textos sumerios que conocemos son solo versiones diluidas de una realidad mucho más compleja: una guerra galáctica de proporciones eonescas.
Mientras que Sitchin hablaba de mineros de oro de un planeta llamado Nibiru, Parks nos sumerge en una jerarquía reptiliana donde la ingeniería genética es la moneda de cambio y la Tierra, un tablero de ajedrez en disputa.
Los Kingú: La Estirpe Real de la Constelación de Draco
Para entender a los Anunnaki, primero debemos mirar hacia la Constelación de Draco. Allí, hace millones de años, surgió la raza reptiliana original: los Kingú.
A diferencia de las representaciones monstruosas de la cultura pop, los Kingú poseen una estética que nos resultaría inquietantemente familiar. Eran los «Dragones» originales, pero con una morfología que rozaba lo humano. Parks los clasifica en una tríada jerárquica:
-
Kingú-Babbar (Los Blancos): La realeza absoluta. Seres albinos, de una estatura imponente, que se consideran los dueños legítimos del cosmos. Aquí es donde el misterio se vuelve personal: Parks vincula a estos seres con el origen de la raza aria en la Tierra y con figuras bíblicas como Nimrod.
-
Kingú Rojos: La casta guerrera y administrativa, brutales y eficaces.
-
Kingú Verdes: Los trabajadores y ciudadanos de su imperio.
La palabra «King» (Rey) en inglés, según esta teoría, no es una coincidencia lingüística. Deriva directamente del sumerio Kingú, que se traduce como «Gobernante sobre las regiones». ¿Es posible que nuestra propia estructura política sea un eco de un sistema de castas estelar diseñado hace milenios?
La Rebelión de los Usumgal: Los Creadores de los «Dioses»
Como suele suceder en las historias de poder, la creación se volvió contra el creador. Los Kingú, en su arrogancia, diseñaron una nueva estirpe de seres para que les sirvieran: los Usumgal.
Los Usumgal no eran simples súbditos; eran una Raza Dragón modificada, ambiciosa y letal. Con el tiempo, los Siete Usumgal primordiales se cansaron de la sombra de los Kingú. Para ganar la guerra civil galáctica que se avecinaba, los Usumgal se convirtieron en maestros de la biotecnología prohibida, creando un ejército de razas subordinadas que hoy reconocemos en el folclore moderno:
-
Los Musgir (Pazuzu): Seres alados con aspecto de gárgolas, diseñados para el terror y el combate aéreo.
-
Los Miminu (Los Grises): Aquí es donde la ufología moderna choca con el pasado. Según Parks, los famosos «Grises» no son alienígenas de Zeta Reticuli, sino bio-robots esclavos creados por los Usumgal para realizar tareas tediosas. Carecen de alma propia; son extensiones de la voluntad de sus amos.
El Nacimiento de los Anunnaki
En el clímax de esta tensión, el Séptimo Usumgal, conocido como An (o Anu), decidió crear la fuerza de choque definitiva. En las Pléyades, dio vida a los Anunna.
Originalmente, los Anunna no eran dioses; eran soldados. Sin embargo, su primer prototipo, un ser de una inteligencia y sensibilidad superior llamado Enki (Sa’am), nació bajo la influencia de la Osa Mayor. Enki, el «Señor de la Tierra», se convertiría en la figura central que cambiaría el destino de nuestro planeta, actuando a menudo como un agente doble en este conflicto cósmico.

La Gran Guerra: Cuando el Cielo se Cerró
Lo que las religiones llaman «La Caída» o la «Guerra en los Cielos» fue, según Parks, el enfrentamiento final entre los Usumgal/Anunna y los Kingú. La Tierra fue el campo de batalla principal.
Los Usumgal ganaron la guerra, pero a un costo terrible. Para evitar que los Kingú regresaran con refuerzos, se destruyeron los Diranna (portales estelares o agujeros de gusano) que conectaban nuestro sistema solar con el resto del universo.
Dato inquietante: Nos convertimos en un sistema en cuarentena. Un planeta prisión.
La Tierra Hueca y el Origen del Infierno
Los Kingú derrotados no abandonaron el planeta. Se refugiaron en las profundidades, en el Abzu (el mundo subterráneo). Parks apoya aquí la teoría de la Tierra Hueca, sugiriendo que existe una civilización interna sol de plasma incluido.
Los vencedores, los Usumgal, necesitaban justificar su tiranía. Transformaron la historia: ellos se convirtieron en los «Dioses de la Luz» (Arcontes) y enviaron a los Kingú al «Inframundo», etiquetándolos como demonios. Así nació el concepto del Infierno. No es un lugar de castigo espiritual, sino una ubicación geográfica habitada por los perdedores de una guerra genética.
El Experimento Humano: Esclavos con ADN de Reyes
Con los portales cerrados y los recursos limitados, los Anunna (ahora llamados Anunna-Ki, o «Anunnas de la Tierra») necesitaban mano de obra. Los Igigi, otra raza creada por Enki, se rebelaron tras eones de trabajos forzados en los canales de Mesopotamia.
La solución fue radical: El Proyecto Humano.
Enki tomó al homínido que ya habitaba África (el Neandertal) y realizó una intervención quirúrgica genética. Pero Enki, en un acto de rebelión silenciosa contra su padre Anu, no solo nos dio genes para trabajar. Nos dio una parte del código genético de los Kingú, la realeza.
¿Por qué somos tan especiales y a la vez tan frágiles?
-
Tenemos el instinto agresivo de los depredadores reptilianos.
-
Poseemos la chispa de la conciencia divina (el «Lulu»).
-
Estamos diseñados para ser receptáculos de una energía que los Anunnaki no pueden producir por sí mismos: la emoción.
La Paradoja del Demiurgo: ¿Vivimos en una Simulación Biológica?
Si aceptamos la narrativa de Parks, debemos enfrentar una posibilidad escalofriante: Anu es el Demiurgo. El dios de las religiones abrahámicas, aquel que exige adoración y sacrificio, no es el Creador del Universo, sino un ingeniero genético extremadamente avanzado que secuestró nuestra evolución.
Esta perspectiva se alinea con el Gnosticismo, que afirmaba que este mundo fue creado por un «dios ciego» y defectuoso para mantener a las almas humanas atrapadas en un ciclo infinito de reencarnación y sufrimiento (el Samsara). ¿Son los Anunnaki los carceleros de esta matriz?
Evidencias Escondidas a Plena Vista
¿Cómo es posible que esta historia haya permanecido oculta? La respuesta está en la manipulación del lenguaje. Parks demuestra que raíces sumerias se encuentran en el latín, el griego y el árabe, siempre apuntando hacia una misma jerarquía de control.
| Término Sumerio | Concepto Moderno | Significado Oculto |
| Kingú | King / Rey | El linaje de Draco que reclama la Tierra. |
| Anunna | Ángel | Mensajeros/Soldados del Demiurgo Anu. |
| Abzu | Abismo / Abyss | El reino interior de la Tierra Hueca. |
| Ki | Tierra / Tercera Dimensión | El plano de densidad donde estamos atrapados. |
Conclusión: La Elección del Observador
Al terminar de leer estas líneas, es probable que sientas una mezcla de escepticismo y una extraña familiaridad. Las teorías de Anton Parks son, como mínimo, un ejercicio mental fascinante; como máximo, la revelación más peligrosa de nuestra era.
Si somos el producto de una guerra entre razas dragón, si nuestro ADN es un campo de batalla y nuestra historia un engaño… ¿qué somos realmente? Quizás la respuesta no esté en mirar a las estrellas esperando un rescate, sino en mirar hacia adentro para encontrar esa chispa que Enki escondió en nosotros, esa que los dioses temen: la capacidad de despertar y reclamar nuestra propia soberanía.
La realidad es una membrana delgada. Ahora que has visto lo que hay detrás, ¿puedes volver a mirar al cielo y ver solo estrellas?
Datos Rápidos para Curiosos
¿Quién es Anton Parks?
Anton Parks es un escritor franco-alemán conocido por la serie de libros Las Crónicas del Gírkù. Se especializa en la traducción de tablillas sumerias y afirma haber tenido acceso a memorias ancestrales que detallan la creación de la humanidad por razas reptilianas.
¿Qué diferencia hay entre los Anunnaki y los Kingú?
Según Anton Parks, los Kingú son la raza reptiliana original de la constelación de Draco, mientras que los Anunnaki (o Anunna) fueron creados posteriormente por los Usumgal (una rama de los Kingú) para servir como guerreros y administradores en las Pléyades y la Tierra.
¿Quién creó a los humanos según el mito sumerio?
En la interpretación de Parks, el dios Enki (Sa’am) fue el principal ingeniero genético que hibridó el ADN de homínidos locales con genes de las razas reptilianas Kingú para crear al Homo Sapiens, inicialmente como un trabajador esclavo.
¿Qué es el Abzu en la teoría de la Tierra Hueca?
El Abzu es el término sumerio para las «aguas profundas». Parks sostiene que se refiere al interior hueco de la Tierra, un mundo físico habitado por razas que perdieron la guerra en la superficie, dando origen a los mitos del inframundo y el infierno.
