Los faros nucleares (y saqueados) de la Unión Soviética
Los faros nucleares (y saqueados) de la Unión Soviética
En más de 8.000km de costa, se pueden encontrar muchas cosas; acantilados, bosques frondosos, tundra siberiana, terrenos vírgenes con muy poca densidad de población o ninguna… Cuando estaban construyendo las pirámides de Giza, incluso había mamuts vivos.
También se pueden encontrar gran cantidad de faros abandonados, algunos de aspecto misterioso. Se podría decir que son hasta góticos salvo por el pequeño regalo de la era soviética que guardan; contaminación radiactiva por estroncio 90.
La ruta rusa del mar del norte
La ruta del mar del norte que discurre enfrente de la costa rusa, va desde Múrmansk hasta el estrecho de Bering.
Abierta en 1878 por el explorador finlandés Erik Nordenskiöld, esta es una ruta marítima que lo soviéticos empezaron a explotar comercialmente a mediados de la década de 1930.
Parte de la ruta atraviesa el círculo polar ártico. El resto la va bordeando. En invierno, el mar se congela hasta la costa por lo que se tiene que atravesar empleando barcos rompehielos, o una flota compuesta de un rompehielos delante y varios cargueros detrás, siguiendo el camino que va abriendo.
Otro problema es que al estar en el círculo polar ártico, en invierno hay 163 días sin que el sol supere el horizonte, con muy poca luz o ninguna.
Faros nucleares soviéticos
Pero para todo hay soluciones. Hoy en día, la navegación se ha simplificado con los sistemas GPS pero hasta la década de 1980, no existían. El primer satélite del GPS ruso, el GLONASS, fue puesto en órbita en 1982.
Anteriormente, para evitar que los barcos acabasen embarrancando en la costa, se empleaban faros.
Mientras el resto del mundo automatizaba sus faros a mediados del siglo XX, a los soviéticos se les ocurrió la gloriosa idea de plantar 132 faros alimentados con mini-reactores nucleares a lo largo de toda la costa norte rusa, siberiana y pacífica.
Esta era una solución que permitía instalar faros completamente autónomos, programados para encenderse según las horas de noche de cada día del año sin necesidad de fareros, situados a miles de kilómetros de distancia de las poblaciones más cercanas.
Para ello, emplearon baterías atómicas diseñadas en el programa espacial soviético como los generadores termoeléctricos de radioisótopos IEU-1, que podían suministrar energía durante 10 años sin necesidad de re-emplazar el combustible radiactivo compuesto por estroncio 90.
Cuando cayó la URRS, los faros fueron saqueados
El plan funcionó sorprendentemente bien, hasta que la Unión Soviética se vino abajo en 1991. Primero, los faros se quedaron sin mantenimiento.
Tampoco había presupuesto para desmantelarlos debidamente, así que se quedaron tal cual, abandonados con sus mini-reactores nucleares cargados de combustible, funcionando hasta agotar el combustible.
Estos faros, abandonados y sin vigilar, se pusieron rápidamente en el punto de mira de los saqueadores, que acudían a robar cualquier material que pudiera tener valor; cobre, chatarra, equipos… y los propios mini-reactores, por qué no.
Los ladrones no entendían o ignoraron las señales de advertencia que advertían del riesgo por materiales radiactivos.
En algunos casos, los saqueadores intentaron arrancar piezas de los mini-reactores, exponiendo el núcleo al aire y contaminando toda la estructura y alrededores con estroncio 90.
El estroncio 90 tiene un período de semidesintegración o “semivida” de 28,79 años. En los seres vivos contaminados, se deposita sobre todo en los huesos, médula ósea, una pequeña parte en sangre y tejidos, provocando enfermedades cancerosas.
Esto significa que los faros nucleares saqueados seguían siendo peligrosos pasados 30 años de abandonarse. Luego la radiación decae pero se sabe que la exposición al estroncio 90 en concentraciones bajas, es capaz de causar daños en el ADN.
