Los viajes interestelares rápidos son posibles: los físicos proponen una solución inusual
Para viajar entre estrellas y galaxias, algunos físicos cuánticos creen que sería necesario penetrar en una dimensión superior.
En la película de ciencia ficción de Hollywood Interstellar, los personajes utilizan un agujero de gusano cerca de Saturno para llegar rápidamente a otra galaxia. Algunos físicos cuánticos creen que esos atajos espacio-temporales podrían existir realmente, ya sea de forma natural o artificial.
Los agujeros de gusano podrían permitir viajes a distancias enormes que llevarían cientos o incluso miles de años a la velocidad de la luz. Algunos científicos proponen que si pudiéramos acceder a dimensiones superiores, donde probablemente existan agujeros de gusano, los viajes interestelares podrían volverse posibles.
Sin embargo, los agujeros de gusano siguen siendo un concepto hipotético. Los astrofísicos aún no han encontrado evidencia directa de su existencia en el espacio, pero los modelos matemáticos sugieren que podrían ser reales, similares a los agujeros negros.
Hace sesenta años, los agujeros negros también eran una teoría, hasta que se confirmó su existencia. Los agujeros de gusano podrían seguir la misma trayectoria de descubrimiento, en particular a medida que avance la tecnología.
En 1935, Albert Einstein y Nathan Rosen introdujeron el concepto que hoy se conoce como puente Einstein-Rosen. Basada en la relatividad general, su idea proponía la posibilidad de un atajo a través del espacio-tiempo, más tarde denominado “agujero de gusano”.

Según la relatividad general, el espacio y el tiempo forman un tejido unificado llamado espacio-tiempo, y la masa de los objetos, como los planetas y las estrellas, hace que este tejido se curve (lo que experimentamos como gravedad).
La idea de un agujero de gusano es sencilla. Imaginemos una hoja de papel con dos puntos en los extremos opuestos. Trazar una línea entre ellos representa la forma habitual de viajar de un punto a otro.
Pero si doblas el papel, los dos puntos se encuentran, creando un atajo entre ellos. En esta analogía, el papel representa el espacio-tiempo y el atajo doblado simboliza un agujero de gusano.
Si el espacio-tiempo se pudiera curvar lo suficiente, dos puntos distantes podrían acercarse a través de un puente en una dimensión superior, como un agujero de gusano. Una teoría sugiere que un agujero de gusano podría formarse si se combinara materia exótica con un agujero negro.
La materia exótica es puramente teórica, conocida únicamente a través de modelos matemáticos. Se comporta de manera inusual, con propiedades como masa negativa y capacidad de contrarrestar la gravedad. Algunos teorizan que los agujeros negros, que consumen materia y luz, podrían tener salidas (agujeros blancos) al otro lado.
Como el espacio y el tiempo están interconectados, viajar a través de un agujero de gusano no solo reduciría las distancias, sino que también deformaría el tiempo. El tiempo podría acelerarse, ralentizarse o incluso repetirse, lo que permitiría al viajero llegar al pasado o al futuro.
Cuanto más extrema sea la distorsión del espacio-tiempo, más rápido será el viaje a través del agujero de gusano, posiblemente ocurriendo en un instante, según algunos astrofísicos.
La física cuántica sugiere que los agujeros de gusano microscópicos podrían ya existir, aunque de forma fugaz. Para crear un agujero de gusano estable y transitable, los científicos proponen capturar uno de estos diminutos agujeros de gusano, expandirlo y mantenerlo abierto para viajar.
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