Nikola Tesla: El Hombre que cayó en la Tierra
Nikola Tesla: El Hombre que cayó en la Tierra –
Nikola Tesla se ha convertido en un ícono para muchos jóvenes de la generación millennial, quienes lo idolatran como un visionario no valorado en su tiempo.
El fervor por Tesla ha generado un sinfín de sitios web que ensalzan su figura y una serie de biografías en constante evolución, intentando dar forma a una narrativa aún no finalizada. Tesla se presenta como un enigma, con una historia marcada por la falta de datos fiables y rodeada de polémica.
El Tesla que conocemos hoy es producto de teorías conspirativas profundamente arraigadas, lo que complica la tarea de analizar su legado sin caer en las controversias que lo rodean.

Nikola Tesla retratado en 1898, sosteniendo en sus manos, una de sus clásicas bombillas. Cortesía: abc.net.au
En este contexto, a través de este espacio, invitamos a explorar el patrimonio de Tesla, esquivando tanto la devoción incondicional como el cinismo despectivo. Esperamos lograrlo.
Nikola Tesla – El Hijo del Rayo
Justo en los albores de la disolución del Imperio Austrohúngaro, en Smiljan, perteneciente al condado de Lika (hoy parte de Croacia), el 10 de julio de 1856 nació Nikola Tesla. Cuentan que durante la noche en que llegó al mundo, una intensa tormenta se desató sobre su aldea, un evento que muchos vieron como un augurio, con relámpagos y truenos saludando al futuro maestro de la electricidad.
Imagen temprana de Nikola Tesla. Cortesía: ilumisul.com.br
Nikola Tesla era hijo de Milutin Tesla (1819-1879), sacerdote de la Iglesia Ortodoxa, y de Georgina Duka Tesla (1822-1892), cuya influencia sería crucial en su desarrollo. A la temprana edad de cinco años, según algunos relatos, o seis, según otros, Nikola experimentó un trágico suceso que marcaría su vida: presenció la muerte de su hermano Dane durante un accidente ecuestre. Este evento lo impactó profundamente, desencadenando en él una serie de visiones que se repetirían a lo largo de su vida.
Georgina Duka Tesla, una inventora nata, que marcó a Nikola. Cortesía: myheritage.com
Escribiría Tesla:
En mi infancia, padecí un trastorno peculiar caracterizado por la manifestación de imágenes que solían venir acompañadas de intensos destellos de luz, oscureciendo mi visión y perturbando mis pensamientos y acciones.
Estas apariciones se manifestaban como brillantes estallidos, revelando escenas llenas de vida, casi como si fueran ideas materializadas en mi conciencia. Estas visiones serían una constante en mi vida, llevando mi mente a adoptar un enfoque casi fotográfico, lo que eventualmente me permitiría prescindir de la necesidad de prototipos físicos.
Tesla conservaba todo en su memoria. Este singular desarrollo mental también despertó otra preocupación en él: un ardiente deseo por inventar. Su inspiración inicial fue su madre Duka, quien, sin contar con educación formal, poseía un innato talento creativo.
A un periodista narró después:
Fue una creadora excepcional. Ideó y fabricó una variedad de utensilios y aparatos, y creó patrones exquisitos con la lana que ella misma hilaba. Su labor era incansable, desde el alba hasta el ocaso, y gran parte de las vestimentas y enseres del hogar eran fruto de su esfuerzo.
Nikola Tesla ataviado con el traje tradicional de Serbia. Cortesía: allthatsinteresting.com
Parece ser que Duka tenía ascendencia de una estirpe de inventores del lado de su padre, conocidos por «elaborar numerosas herramientas para el hogar y el campo».
Cuando Tesla comenzó su educación formal en 1861, mostró un fuerte interés por las matemáticas, rápidamente sobresaliendo como un estudiante destacado. A pesar de que su futuro parecía encaminarse hacia una carrera como ingeniero distinguido, su padre deseaba atraerlo hacia la esfera espiritual, animándolo a considerar el seminario.
Abafi, la novela del escritor húngaro Miklos Josika que inspirara a Tesla. Jósika Miklós / Wikimedia Commons
La trayectoria de Tesla tomó un giro inesperado cuando contrajo cólera, lo que resultó en un periodo de convalecencia de casi nueve meses, al filo de la muerte. Durante este tiempo de prueba, encontró consuelo en la obra del ilustre Mark Twain, con quien, en un giro del destino, establecería más adelante una profunda amistad.
Su enfermedad llevó a su padre a prometerle una educación en una universidad técnica si se recuperaba, lo que coincidió con una sorprendente mejoría en su salud, seguida de su inscripción en la renombrada Technische Universität Graz, una de las instituciones más prestigiosas de Austria.
La influencia formativa de los libros en la vida de Tesla también es notable, especialmente aquellos de la vasta colección de su padre Milutin, lo que contribuyó a su fascinación por la invención y a moldear aspectos únicos de su carácter.
Laboratorio de la Universidad de Graz, Praga, Checoslovaquia, inaugurado en 2006, en homenaje a su alumno rebelde. Cortesía: teslasociety.ch
Es importante destacar «Abafi», una novela del autor húngaro Miklos Josika publicada en 1836, que narra la transformación de un disoluto en un héroe venerado y abnegado. Para Tesla, «Abafi» se convirtió en un manual de **autodisciplina mental**.
El libro fue un catalizador que despertó mi voluntad latente, impulsándome a ejercitar la autodisciplina. Inicialmente, mis propósitos se desvanecían rápidamente, pero con el tiempo superé mis flaquezas y descubrí el gozo de seguir mi propia voluntad. Este intenso entrenamiento mental se arraigó en mí. Al principio, luchaba por controlar mis impulsos, pero poco a poco, deseo y voluntad se fundieron en uno.
Dejando atrás estos recuerdos, volvamos a su etapa universitaria, donde Tesla enfrentaría una nueva crisis de identidad. A pesar de que su educación parecía encaminarlo hacia una carrera de ingeniería distinguida, Tesla se rebeló contra las autoridades académicas.
Las consecuencias de esos conflictos lo llevaron a un alejamiento gradual y al desarrollo de una adicción al juego de cartas. Esta compulsión puso en juego su futuro académico, conduciéndolo a la ruina financiera y forzando su partida de Graz, culminando con su expulsión.
Sticker francés en homenaje a Tesla. Cortesía: galerieleroyer.com
El deterioro de Tesla provocó una ruptura familiar, dejando a sus parientes avergonzados por su comportamiento errático, que no lograban comprender. La causa de su declive es difícil de precisar, pero podría atribuirse a su mente indomable, su búsqueda de nuevas experiencias y su creciente frustración con un mundo que no comprendía su forma de pensar. Las visiones recurrentes que lo asaltaban diariamente también podrían haber acentuado su estado depresivo, aunque finalmente logró recuperarse con la ayuda de su madre.
Tesla observó que las imágenes que aparecían en su mente siempre estaban precedidas por visiones reales de escenas inusuales y excepcionales. Se sentía impulsado a descubrir el origen de estas impresiones. Con el tiempo, este esfuerzo se volvió automático y desarrolló una gran habilidad. Además, se dio cuenta de que cada pensamiento que concebía estaba influenciado por impresiones externas.
En su intento por continuar sus estudios en Praga, Tesla se inscribió en la Universidad Charles en Checoslovaquia. Sin embargo, sus fondos se agotaron rápidamente y tuvo que abandonar sus estudios para trabajar. Se mudó a Hungría, donde fue reclutado por la Oficina Central de Telégrafos en Budapest. Aunque encontró su trabajo aburrido, esta experiencia no fue en vano, ya que allí concibió uno de sus primeros inventos clave: el motor de inducción eléctrica de corriente alterna (CA).
La idea para este motor surgió mientras Tesla paseaba por un parque en Budapest con su amigo y colega Antal Szigety. Curiosamente, Szigety recitaba un pasaje de «Fausto», la famosa obra del escritor alemán Goethe. En ese momento, Tesla tuvo una visión que lo llevó a dibujar un diagrama en la arena. Esta imagen, alimentada por la visión del ocaso, le hizo considerar la rotación de los campos electromagnéticos como base para un nuevo tipo de motor eléctrico.
En 1882, Tesla se trasladó a París para continuar su carrera como inventor. A pesar de no tener un título universitario, su genialidad natural le abrió las puertas en la prestigiosa Continental Edison Company. Allí tuvo la oportunidad de entrar en contacto con el famoso inventor estadounidense Thomas Alva Edison. Sin embargo, justo cuando parecía encaminarse hacia un futuro prometedor, una nueva crisis amenazó con destruirlo una vez más.
Tesla versus fenómenos espiritistas
He resuelto entregar a la humanidad su justo derecho y volver a Europa, hacia ti, querida Madre. Los regímenes políticos son iguales aquí que en nuestro hogar. Ahora entiendo, al final de cuentas, que la humanidad está sujeta a los mandatos de los gobiernos, y que una persona sola no tiene la capacidad de transformar el mundo por su cuenta. Sin embargo, esa voz insólita me causa inquietud. Presiento que tiene un significado importante relacionado contigo, con mis experimentos, con algo de gran envergadura. Extracto de una carta escrita por Tesla a su madre en 1891, un año antes del fallecimiento de ella.
Tesla en la portada de Electrical Experiment, que divulgó mucho de su trabajo. Cortesía: yorokobu.es
La relación de Tesla con su madre fue crucial, heredando de ella un talento para la invención. Su fallecimiento le provocó una profunda crisis, y las visiones anticipadas del evento casi lo desequilibran. A pesar de sus vivencias psíquicas y las imágenes que lo perseguían, Tesla se mostraba escéptico ante el espiritismo, manteniendo reservas sobre su veracidad. En 1919, la revista *Electrical Experimenter* publicó revelaciones significativas sobre su postura al respecto.
En el momento del deceso de mi madre, el agotamiento por el dolor y la vigilia me habían consumido, y una noche me llevaron a un edificio cercano a nuestro hogar. Allí, indefenso, pensé que si mi madre fallecía en mi ausencia, me enviaría una señal. Meses antes, en Londres, había debatido sobre el espiritualismo con mi amigo Sir William Crookes, cuyos argumentos me influenciaban debido a su trabajo sobre la materia radiante, que me inspiró a seguir la carrera eléctrica. Consideré que las condiciones para percibir el más allá eran óptimas, dada la intuición excepcional de mi madre.
Durante esa noche, en tensa espera, no ocurrió nada hasta la madrugada, cuando caí dormido o desmayé, y soñé con una nube y figuras angelicales de gran belleza, una de las cuales tomó lentamente la forma de mi madre. La visión flotó por la habitación y se desvaneció, y un coro de voces dulces me despertó. En ese momento, supe con certeza indescriptible que mi madre había muerto, lo cual era cierto. Afligido por el conocimiento anticipado del dolor, escribí a Sir William Crookes, aún afectado por la experiencia y mi salud debilitada. Más tarde, buscando una explicación para la manifestación, encontré alivio al descubrir que había sido influenciado por una pintura alegórica de un artista famoso y por la música del coro de la iglesia durante la misa de Pascua, lo que explicaba científicamente la experiencia.
Documentos de 1893 señalan que Tesla construyó «una bobina espiral electromagnética», que según Crookes, destinatario del invento, permitía visualizar «los contornos de los fantasmas con mayor claridad», mejorando la experimentación. A pesar de su reticencia, Tesla se alineaba con contemporáneos como Edison, quien anunció la creación de una máquina para comunicarse con los muertos, aunque nunca presentó un prototipo.
Aunque respetaba a Crookes por su descubrimiento de la energía radiante, más tarde conocida como plasma, Tesla no compartía la idea de que esta energía estuviera relacionada con el espiritismo, manteniendo una postura escéptica. Crookes, por su parte, se convirtió en un defensor del espiritismo, a pesar de su reputación científica. Tesla, en cambio, optó por evitar ese camino.
La Guerra de las Corrientes
Dos años después de superar ese difícil periodo, Tesla, ya establecido en Estados Unidos y en busca de nuevas posibilidades, consigue una carta de recomendación que le abre las puertas para encontrarse con Thomas Alva Edison, un gigante en el ámbito de la electricidad. Era 1884. Tesla aguardaba con gran expectativa su reunión con Edison, pero la ilusión se desvaneció rápidamente cuando el renombrado inventor estadounidense desestimó la viabilidad de la corriente alterna, calificándola de riesgosa e inviable.

Portada de la revista Time con Edison y Tesla en portada.
A pesar de sus reservas iniciales, Edison optó por emplear al joven Tesla, animándolo a colaborar en la «optimización de sus dínamos y motores, así como en sus instalaciones de corriente continua». Ambos compartían un fervor por la invención, la dedicación al trabajo y la ambición de ampliar sus horizontes. Además, ambos eran autodidactas consumados, pues ni Tesla ni Edison poseían un título universitario. Sin embargo, su colaboración estaba destinada a ser efímera.
La confrontación de sus enfoques distintos, así como la diferencia de edad, representaban dos universos en conflicto. Edison no podía comprender la mente de Tesla, cuyo motor de corriente alterna representaba una amenaza para su dominio como el «mago de la electricidad». La tensión creciente culminó con la dimisión de Tesla, desilusionado por la falta de entendimiento. Este episodio también evidenció la preferencia de Tesla por trabajar de manera independiente en lugar de en equipo.
Interrogado por *The New York Times* en 1931 tras la muerte de Edison, un Tesla aún resentido por su colaboración fallida expresó:
Carecía de pasatiempos, no mostraba interés en el ocio y despreciaba completamente las normas básicas de higiene. Su método era tremendamente ineficaz, pues requería explorar un vasto terreno para lograr resultados, a menos que interviniera un golpe de suerte. Al principio, fui testigo casi melancólico de sus procedimientos, sabiendo que un poco de teoría y cálculo habrían reducido el 90% del esfuerzo. Pero él menospreciaba los libros y el conocimiento matemático, confiando plenamente en su instinto inventivo y en su pragmatismo estadounidense.
Tesla y los Vedas
«Si Tesla sostiene que puede fundamentar matemáticamente que la fuerza inherente a la materia es convertible en energía potencial, debo visitarlo la próxima semana para presenciar esta novedosa demostración matemática. De ser así, la cosmología vedántica se asentará sobre una base mucho más firme. Actualmente, dedico gran esfuerzo al estudio de la cosmología y la escatología vedánticas. Percibo con claridad la perfecta armonía con la ciencia contemporánea, y el esclarecimiento de una implicará la iluminación de la otra». Extracto de una carta de Swami Vivekananda a un amigo inglés en 1895.
La interacción entre el brillante Nikola Tesla y Swami Vivekananda representa un capítulo singular en nuestra indagación sobre los misterios del legendario inventor. Vivekananda, un filósofo hindú y discípulo del venerado Ramakrishna, fue uno de los pioneros en llevar al occidente, especialmente a Estados Unidos, la práctica del Yoga y los textos ancestrales del Vedanta. Su propósito específico era fomentar la convergencia de todas las creencias religiosas. En 1893, comenzó una gira significativa por Norteamérica, donde durante tres años difundió su mensaje espiritual, capturando la atención y el reconocimiento de su público, en particular el académico, que recibió con entusiasmo su enseñanza.
Durante este periodo, Tesla asistió a una de sus charlas, quedando profundamente impactado por sus palabras, que parecían entrelazar una física esotérica. Tesla se sintió cautivado y reconoció que su propia visión hallaba un eco profundo en la cosmogonía ancestral expuesta por Vivekananda.
De acuerdo con algunos biógrafos, el encuentro entre ambos se produjo en 1896, en el contexto de un evento teatral.
Swami Vivekananda, el espiritualista hindú, que impresionó a Tesla. Cortesía: yayawar.in
En una carta de ese mismo año Vivekanada escribiría:
Tesla se mostró fascinado al aprender sobre los conceptos vedánticos de Prana, Akasha y los Kalpas (ciclos), que consideraba compatibles con la ciencia moderna. Creía firmemente en la posibilidad de demostrar matemáticamente que la fuerza y la materia pueden ser expresadas como energía potencial. Planeo visitarlo la próxima semana para presenciar esta demostración matemática.
En un discurso de 1891 ante el Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos, Tesla presentó ideas que resonaban con las enseñanzas de los Vedas antiguos.
«En no muchas generaciones, nuestras máquinas serán movidas por una energía accesible desde cualquier lugar del universo. No es una noción reciente. Se refleja en el mito de Antheus, que obtiene su fuerza de la tierra, y en las reflexiones de grandes matemáticos. Hay energía en todo el espacio. ¿Es estática o cinética? Si es estática, no hay esperanza. Pero si es cinética, y sabemos que lo es, entonces solo es cuestión de tiempo para que la humanidad haga funcionar sus máquinas con la energía de la naturaleza».
En 1906, Vivekananda visitó a Tesla en su laboratorio y describió la experiencia como inolvidable.
«Este hombre es distinto a los occidentales típicos. Demostró sus experimentos eléctricos con una actitud que parecía tratar a la electricidad como un ser vivo. Hablaba con ella y le daba órdenes. Habló de un nivel superior de espiritualidad. No cabe duda de que posee una espiritualidad elevada, capaz de invocar a nuestros dioses. En sus luces eléctricas multicolores, vi a nuestros dioses: Vishnu, Shiva… y sentí la presencia de Brahma».
Sin embargo, el enfoque de Tesla no logró conciliar la escuela vedántica con la ciencia empírica. La relación entre masa y energía solo se comprendió plenamente con la llegada de Albert Einstein, quien la demostró con su ecuación de la relatividad. Tesla, más tarde, criticaría esta teoría, describiéndola como «un deslumbrante traje matemático que encandila y ciega a la gente a los errores que oculta. La teoría es como un mendigo vestido de púrpura al que la gente ignorante confunde con un rey».
Tesla. El Misterio del Éter, y la Energía Libre
Los ingenieros eléctricos, que han dedicado años a desentrañar el enigma de las corrientes terrestres que recorren el subsuelo, están a punto de alcanzar un logro significativo. El éxito de sus investigaciones es trascendental para ellos y aún más para la sociedad. Significa que si Nikola Tesla consigue canalizar las corrientes eléctricas naturales de la Tierra para beneficio humano, se podrían derribar los monopolios restrictivos y explotadores de servicios como el vapor, la telefonía, el telégrafo y otros usos mercantiles de la electricidad. Una metodología para utilizar las corrientes eléctricas no confinadas, ideada por Nikola Tesla. Publicado en The World’s Sunday Magazine, 1896.
El Laboratorio de Tesla en Colorado Springs, donde iniciara sus primeras prospecciones, sobre el establecimiento, de una red mundial inalámbrica. Cortesía: teslapress.com
En la víspera del cambio de siglo, en 1899, Tesla emprendió los preparativos para lo que sería el experimento más trascendental de su carrera, enfocándose en osciladores de gran potencia para profundizar en su entendimiento de las propiedades eléctricas de la Tierra y su frecuencia de resonancia.
Además, se propuso revolucionar la comunicación global con la transmisión de mensajes a través de los océanos Atlántico y Pacífico, con el objetivo de dominar completamente la energía eléctrica. Esta visión ya había sido concebida tiempo atrás, como se documenta en un artículo de 1896.
Tesla planeó crear una estación experimental para investigar el naciente campo de la telegrafía sin hilos, lo que en realidad era solo la fachada de un objetivo mucho más ambicioso. Buscó un lugar idóneo donde la energía de la Tierra fluyera libremente y sin perturbaciones.
Optó por Denver, Colorado Springs, convencido de que allí encontraría el entorno perfecto para sus investigaciones, debido a:
«La idoneidad del área para experimentos eléctricos y la oportunidad de observar las poderosas tormentas eléctricas locales». Además, mencionó: «Las condiciones en el aire limpio de las montañas de Colorado fueron extremadamente propicias para mis experimentos, y los resultados me llenaron de satisfacción».
La Torre Wardenclyffe, el proyecto más ambicioso de Tesla, que vio frustrado su desarrollo. Cortesía:
La región en cuestión alberga el Monte Pico Pike, un lugar que la comunidad Hopi venera como el «Eje Espiritual del Mundo», un tema recurrente en diversas investigaciones. Tras realizar experimentos preliminares, Tesla se dispuso a emprender su gran proyecto, aunque era consciente de que sus recursos financieros eran insuficientes para llevarlo a cabo.
De manera providencial, el magnate financiero J.P. Morgan se interesó en su visión tras leer un artículo sobre Tesla, quien aspiraba a construir «una red mundial de torres de alta tensión capaces de manipular el clima, transmitir imágenes sin cables y suministrar electricidad omnipresente desde la atmósfera».
Morgan, cuya salud estaba deteriorada por el cáncer, vislumbró en el ingenio de Tesla una posible ayuda en su búsqueda de cura y una forma de prolongar su vida. Además, vio la oportunidad de «monetizar el futuro de la telegrafía inalámbrica». En 1901, comenzó la edificación de la Torre Wardenclyffe en Long Island, al sureste de Nueva York, donde Tesla adquirió un terreno con sus ahorros para instalar la planta generadora que alimentaría la torre.
El proyecto enfrentó su primer obstáculo cuando Guglielmo Marconi logró transmitir una señal telegráfica inalámbrica a través del Atlántico, lo que representó un duro golpe para Tesla y desencadenó una futura batalla legal por la supuesta infracción de sus patentes. Además, su iniciativa se vio sumida en controversias financieras debido a los elevados costos, superiores a los de Marconi. Al ser cuestionado sobre sus gastos, Tesla reveló sus verdaderas intenciones.
En una carta a su patrocinador, escribió:
«Lo que persigo y estoy seguro de poder alcanzar, señor Morgan, no es meramente la transmisión inalámbrica de mensajes a larga distancia, sino la transformación del planeta entero en una entidad consciente, capaz de sentir en todas sus partes y a través de la cual cada pensamiento pueda ser transmitido instantáneamente».
Tesla también indicó la necesidad de construir cuatro torres adicionales, una en Ámsterdam, otra en China, y las dos restantes, en los Polos Norte y Sur. Durante este periodo, el colapso bursátil impactó gravemente su financiación. En 1905, el proyecto se desmoronó cuando Morgan se negó a continuar con el financiamiento. A pesar de las teorías conspirativas que surgieron posteriormente, Tesla afirmó: «Morgan cumplió con todas sus responsabilidades hacia mí». Reconoció que la obra era demasiado costosa para ejecutar y sugirió que «quizás el mundo no estaba listo para ello. Era demasiado pronto. Pero las mismas leyes prevalecerán al final y asegurarán su éxito rotundo». Sobre la interrupción de su emblemática torre, retomaremos el tema al final de nuestro informe con algunos detalles adicionales intrigantes.
Comunicación con Otros Mundos
Solo aquellos que están completamente ciegos podrían afirmar que la Tierra es el único planeta habitado por seres inteligentes. He refinado mi transmisor hasta el punto de poder construir un dispositivo que, sin lugar a dudas, tendrá la capacidad de enviar energía suficiente a Marte para activar máquinas tan sensibles como las que tenemos aquí. Si consideramos nuestro propio progreso, ¿no parece lógico pensar que entre los 20 o 25 planetas de nuestro sistema solar, al menos uno podría estar más avanzado que nosotros? Es hora de que los electricistas y astrónomos colaboren para desentrañar los misterios de nuestros planetas vecinos. – Nikola Tesla sobre la posibilidad de vida en otros mundos, 1901.
Después de concluir su trabajo en Colorado Springs, donde pasó solo nueve meses entre 1899 y 1900, y la primera etapa de su proyecto en Long Island, Tesla hizo en 1901 una serie de declaraciones perturbadoras, publicadas en varios medios, en las que afirmaba haber recibido señales cósmicas que creía provenían de Marte. Tesla relató que mientras trabajaba en Colorado Springs en sus polémicas investigaciones, que incluían «usar la Tierra como un conductor natural para manipular corrientes eléctricas», experimentó un evento que él describió como «sobrenatural».
Artículo publicado en 1901, donde Tesla anunció la detección de su misteriosa señal. Cortesía: livinglifeinfullspectrum.com.au
Parece que una misteriosa influencia había perturbado sus aparatos, interrupciones que Tesla no vaciló en atribuir a señales provenientes de planetas vecinos. A pesar de que las transmisiones eran tenues, descartaba que tuvieran un origen terrestre o solar, y también rechazaba que fueran el resultado de corrientes eléctricas, auroras boreales o cambios atmosféricos. Tesla estaba convencido de que estaba en contacto con una inteligencia extraterrestre a través de estas señales. Tales declaraciones causaron una fractura con algunos miembros de la comunidad científica que lo habían respaldado, llevando a su posterior ridiculización y dañando su reputación previamente establecida como un inventor prominente.
Extracto de un anuncio de la época, extraído del Comptes Rendus, December 17, 1900. Cortesía: longstreet.typepad.com
Algunos académicos contemporáneos sugieren que las misteriosas interferencias que Tesla experimentó podrían haber sido en realidad las emisiones de radio de Marconi, aunque esta teoría es objeto de debate.
Es un hecho innegable, que podría complicar la situación de Tesla, que en 1900 se estableció en Francia el Premio Guzmán, ofreciendo 100.000 francos a quien pudiera establecer contacto con una civilización extraterrestre, excluyendo a Marte por la creencia de que era inhóspito. A pesar de que Tesla reclamó este premio en los años 30, nunca fue considerado para el mismo, posiblemente debido a su convicción de que Marte estaba habitado. No sabemos con certeza. Y cabe preguntarse, ¿se podrían explicar estas peculiares declaraciones de Tesla por sus dificultades financieras? Este tema será retomado más adelante.
El Renacimiento de la Atlántida
La Torre Wardenclyffe fue desmantelada al inicio de la Primera Guerra Mundial en 1917, dejando a Tesla en una situación económica precaria. Desde ese momento, el inventor comenzó a alejarse del ojo público, aunque continuó registrando patentes hasta su muerte en 1943. Existen numerosos rumores sobre esta etapa de la vida de Tesla, pero se sabe poco debido a la naturaleza reservada del inventor.
Hoy en día, hay incontables artículos en internet que continúan analizando su trabajo. La línea entre la ficción y la realidad en torno a Tesla es difusa, con teorías de conspiración frecuentemente entrelazadas en la narrativa moderna. Es notable preguntarse por qué Tesla dejó de perseguir su visión de una red de comunicación global gratuita, basada en una fuente de energía natural, ilimitada y limpia.
La falta de financiación es una razón comúnmente citada, y el propio Tesla mencionó los elevados costos de implementación. Sin embargo, ¿podría haber otra explicación más profunda? Algunos documentos sugieren que sus experimentos podrían haber tenido efectos adversos en la Tierra, como terremotos, según informes de vecinos cercanos a sus instalaciones, y otros fenómenos incontrolables.
La Torre Wardenclyffe se activó solo una vez, en la medianoche de 1903, y se dice que la energía liberada causó que se incendiara en dos ocasiones. A pesar de las buenas intenciones de Tesla de proveer al mundo con energía ilimitada, utilizando la ionósfera como fuente de energía atmosférica, parece que su aplicación práctica presentaba riesgos significativos.
El curioso libro escrito por Arthur Matthews, con intrigantes aportes sobre la enigmática vida de Tesla. Cortesía: amazon.com
Una pista intrigante que refuerza la idea de que Tesla podría haber tenido reservas sobre su propia obra, debido a las advertencias mencionadas, proviene del testimonio de Arthur Mathews. En la década de 1980, Mathews compartió con el investigador franco-canadiense Jean Casualt sus interacciones con el ya fallecido inventor, a quien habría conocido en su infancia.
A pesar de que la historia de Mathews puede parecer difícil de creer, el libro que afirma haber coescrito con Tesla, «The Wall of Light, Nikola Tesla and the Venusian Space Ship» de 1969, es sin duda fascinante y merece una investigación más profunda en el futuro. Según Mathews, Tesla desmanteló personalmente su obra maestra, la Torre Wardenclyffe, renunciando al sueño de proporcionar energía gratuita al mundo. Tesla habría previsto los peligros que su tecnología podría representar en el contexto de la Primera Guerra Mundial, temiendo que científicos alemanes pudieran amplificar el pulso electromagnético del transmisor y dividir la Tierra en dos, como un vaso que se rompe al resonar con un tono específico. Un dispositivo diseñado para impulsar el progreso global podría transformarse en un arma apocalíptica. Tesla entendió que era un poder demasiado grande para una época marcada por la guerra. Creía que la humanidad debía superar la guerra y disolver los ejércitos antes de que tales tecnologías pudieran existir de forma segura.
Aunque Tesla nunca estuvo vinculado con la Doctrina Teosófica, esta parece compartir ciertas reservas respecto a su trabajo, en particular las narrativas míticas relacionadas con la Atlántida, un continente avanzado que fue destruido por el abuso excesivo de las fuerzas naturales como fuentes de energía.
Consideremos la siguiente reflexión:
Tesla afirmaba que podía extraer una energía casi ilimitada de la Tierra mediante un oscilador armónico gigante, y que incluso tenía la capacidad de desplazar la Tierra de su órbita natural para navegarla a través del espacio. Sostenía que podía alterar la duración de los días y las noches, es decir, influir en la rotación terrestre, cambiar el clima e iluminar los océanos al hacer circular enormes corrientes eléctricas a través de la atmósfera, que se convierte en un superconductor a bajas presiones. Sin embargo, tales acciones no son éticas, ya que rompen el equilibrio vital de innumerables seres vivos y dañarían irreparablemente diversos ecosistemas. Esto es lo que se conoce como ‘karma atlante’. Según ciertas crónicas ocultas y mitologías alegóricas, la Atlántida cayó bajo el peso de sus propios pecados cuando su ciencia forzó a las leyes naturales a servir al egoísmo humano más allá de lo razonable. Estas historias cuentan que los magos atlantes lograron desviar el eje de la Tierra y ajustar el clima para disfrutar de una eterna primavera. Pero la Tierra, siendo un ser vivo, finalmente reaccionó.
Autor MundoOculto.es
