No necesitábamos un estudio para saberlo
Un estudio publicado en la revista científica Science of the Total Environment observó algo inquietante: árboles cercanos a antenas de telefonía mostraban daños visibles en sus hojas, ramas y cortezas. Lo curioso es que el lado del árbol orientado hacia la antena era el más afectado, mientras que el lado opuesto permanecía mucho más sano.
Los investigadores midieron la radiación no ionizante —la misma que emiten las antenas móviles— y descartaron otras causas como plagas o sequías. Sus hallazgos sugieren que la exposición prolongada a estas ondas podría generar estrés en los árboles, debilitando su follaje y estructura.
Aunque aún hacen falta más estudios para entender el mecanismo exacto, este descubrimiento nos recuerda que el impacto de la tecnología no se limita a los humanos: nuestro entorno natural también puede estar recibiendo las consecuencias invisibles de las telecomunicaciones modernas.
✨ Cuidar la conectividad es importante, pero cuidar la vida que nos rodea lo es todavía más.
Fuente:
– “Radiofrequency radiation injures trees around mobile phone base stations», Science of the Total Environment, DOI: 10.1016/j.scitotenv.2016.08.045

