Obsolescencia programada

Es una estrategia de producción y mercado en la que los fabricantes diseñan los productos para que duren menos tiempo del que podrían realmente.
La finalidad es que el consumidor se vea obligado a reemplazarlos o actualizarlos, generando un ciclo continuo de consumo.
Tipos principales de obsolescencia programada:

1. Técnica o funcional:

El producto se fabrica con piezas que se desgastan rápido o con materiales de baja calidad.

Ejemplo: un electrodoméstico que deja de funcionar poco después de acabarse la garantía.
Por incompatibilidad:

El producto deja de ser compatible con nuevas tecnologías o actualizaciones.

Ejemplo: móviles que ya no reciben actualizaciones de sistema y se vuelven lentos o inseguros.

3. Psicológica o estética:

El producto funciona, pero se lanza una versión “más moderna” para que el consumidor sienta que el suyo ya está pasado de moda.

Ejemplo: ropa de moda rápida, o coches con pequeños cambios de diseño para que el modelo anterior parezca “viejo”.
Consecuencias

Económicas: obliga a gastar continuamente.

Ambientales: genera grandes cantidades de residuos electrónicos y contaminación.

Sociales: fomenta el consumismo y la dependencia de las grandes marcas.
En pocas palabras:

Obsolescencia programada = fabricar para que dure poco.

Obsolescencia desprogramada = fabricar para que dure y se pueda reparar.
Caso 1: Obsolescencia programada

Compras un móvil nuevo.

Funciona bien durante 2 o 3 años.

Luego empieza a ir lento porque ya no recibe actualizaciones del sistema.

La batería dura cada vez menos, pero no es extraíble ni fácil de cambiar.

Resultado: aunque el móvil aún podría servir, te ves forzado a comprar otro.

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Caso 2: Obsolescencia desprogramada

Compras un móvil pensado para durar.

Tiene batería extraíble, que puedes cambiar tú mismo por poco dinero.

La empresa garantiza actualizaciones de software durante 7 años.

Existen repuestos fáciles de conseguir (pantalla, botones, cargador estándar).

Resultado: el móvil te dura muchos años y no necesitas reemplazarlo tan rápido.
Así, lo “programado” es hacer que dure poco para vender más, y lo “desprogramado” sería fabricar de forma honesta para que dure lo máximo posible.