En todo el mundo, los eruditos del Antiguo Egipto han descubierto artefactos que sugieren que nuestra historia, tal como la conocemos, no es del todo cierta y puede haber sido alterada intencionalmente para ocultar la verdad.

A la hora de establecer la cronología de las diferentes dinastías de reyes que gobernaron a lo largo de la historia del Antiguo Egipto, contamos con una serie de invaluables documentos que asisten a los expertos en esta difícil labor que aún está lejos de completarse satisfactoriamente.

 

Uno de los documentos más antiguos que se conoce es la llamada “Piedra de Palermo”, del cual hay siete fragmentos esparcidos en varios museos.

Tres de estos fragmentos se encuentran en el Museo Arqueológico de Palermo, en Italia, otros tres en el Museo de El Cairo, en Egipto, y el séptimo y último fragmento está en la Universidad de Londres, en Inglaterra.