Descubrimiento de una garra colosal y enigmática

Descubrimiento de una garra colosal y enigmática
En el año 1987, un grupo de espeleólogos en Nueva Zelanda, mientras inspeccionaban las profundidades del sistema de cuevas del Monte Owen, se toparon con un descubrimiento asombroso: una garra fosilizada que parecía ser de un dinosaurio, aún con tejido conectado al hueso.
Tras un detallado análisis, se reveló que la garra enigmática databa de hace 3.300 años y era de un pájaro prehistórico conocido como moa, que ya no existe. Hoy día, se puede admirar esta pieza en el Museo de Historia Natural de Londres.
Durante la era del Cretácico, Nueva Zelanda fue el hogar de nueve variedades de moas, cuyos tamaños variaban desde el de un gallo hasta el imponente moa gigante (Dinornis), que alcanzaba los 3.6 metros de altura y podía pesar hasta 225 kilogramos.
Estas aves desaparecieron de manera repentina hace aproximadamente 600 años. Su extinción se alineó con la llegada de los primeros seres humanos a las islas a finales del siglo XIII, y ya se habían extinguido 300 años antes de que los colonizadores europeos pisaran tierra.
Varios científicos sostienen que esta extinción no fue casualidad. Las moas gozaban de una población fuerte y sana hasta que los humanos las cazaron hasta su desaparición (debido a su naturaleza mansa y ser una fuente de alimento accesible) y alteraron su hábitat con prácticas agrícolas. El único depredador natural de las moas era el águila gigante de Haast, que también se extinguió junto a ellas.
Investigadores de la Universidad de Harvard han utilizado el ADN de las moas para crear el primer genoma casi completo de la especie, abriendo la posibilidad de que, en un futuro, el genoma de esta ave extinta pueda ser “revivido” y reintroducido en la naturaleza.
Autor MundoOculto.es
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