El Gran Engaño: Cómo Nos Hacen Agradecer lo Que Ya Nos Pertenecía

 

Nos han condicionado tan bien que ni siquiera nos damos cuenta del engaño. Trabajamos día tras día, sudamos, nos esforzamos, y al final del mes, una parte importante de lo que generamos desaparece, absorbida por el sistema sin que tengamos opción de evitarlo. Impuestos, tasas, contribuciones, retenciones… Nos quitan una cantidad absurda de dinero con la promesa de que nos lo devolverán en servicios, pero sabemos que la mayoría de esos recursos nunca los veremos de vuelta.

Y luego, cuando el Estado decide darnos una migaja, cuando nos entrega un pequeño porcentaje de todo lo que nos arrebataron, la gente se siente agradecida. ¡AGRADECIDA! Como si fuera un acto de generosidad, como si nos estuvieran haciendo un favor, cuando en realidad solo nos devuelven un fragmento de lo que ya nos pertenecía.

Nos dicen que nos han dado un subsidio, una ayuda, un bono, un reembolso. Nos han entrenado para ver esto como un gesto de benevolencia, para que creamos que el sistema nos cuida. Y la mayoría lo acepta sin cuestionarlo, celebra la limosna sin recordar el saqueo.

Nos han domesticado. Nos han hecho olvidar lo que significa ser dueños de nuestro propio esfuerzo. Nos han convencido de que dependemos de ellos, cuando en realidad son ellos quienes dependen de nosotros. Pero mientras sigamos viendo sus migajas como un regalo en lugar de un fraude, seguirán ganando.