“Vida extraterrestre no necesita un planeta para sobrevivir”. Científicos proponen esta posibilidad


¿Es necesario un planeta para que exista vida extraterrestre? Una reciente investigación sugiere que no, y los científicos han planteado una posibilidad fascinante.

¿Qué pasaría si elimináramos el “terrestre” de “extraterrestre”? Los investigadores han explorado la posibilidad de que la vida en el espacio no necesite un planeta para sobrevivir.

Aunque no sabemos si tales organismos existen en el universo, esta nueva investigación tiene importantes implicaciones para los futuros esfuerzos humanos en el espacio.

A primera vista, los planetas parecen los lugares ideales para encontrar vida. Después de todo, la Tierra es el único lugar conocido donde existe vida. Nuestro planeta tiene una fuerte gravedad que mantiene todo en su lugar y una atmósfera densa que regula las temperaturas, permitiendo la existencia de agua líquida. Además, la Tierra cuenta con abundantes elementos como el carbono y el oxígeno, esenciales para la vida, y recibe una cantidad constante de energía del sol.

Basándonos en estas características, buscamos vida en otros planetas del universo. Aunque pueden existir entornos exóticos y procesos químicos inusuales, asumimos que la vida se encuentra en planetas porque estos parecen adaptarse naturalmente a las condiciones necesarias para la vida tal como la conocemos.

Nueva investigación cuestiona lo que se pensaba

Los astrónomos han detectado miles de planetas, decenas de ellos potencialmente habitables. Para reducirlos, necesitan conocer sus atmósferas y otros factores

Los astrónomos han descubierto miles de planetas, algunos de los cuales podrían ser habitables. Para identificar los más prometedores, es crucial entender sus atmósferas y otros factores. Crédito de imagen: NASA

En un reciente artículo aceptado para su publicación en la revista Astrobiology, los investigadores cuestionan la idea de que la vida solo puede prosperar en un planeta, explorando la posibilidad de crear entornos habitables en el espacio.

Aunque pueda parecer una idea descabellada, ya tenemos ejemplos de seres vivos en el espacio: los astronautas en la Estación Espacial Internacional (ISS). Estos astronautas dependen de recursos terrestres que se les envían constantemente, pero los humanos son organismos muy complejos.

Quizás organismos más simples podrían sobrevivir por sí mismos. Un ejemplo son los tardígrados, diminutos organismos acuáticos capaces de sobrevivir en el vacío del espacio.

Cualquier comunidad de organismos en el espacio enfrentaría varios desafíos. Primero, necesitaría mantener una presión interna frente al vacío espacial, lo cual podría lograrse con una membrana o caparazón. Esta diferencia de presión es similar a la que existe entre la superficie del agua y una profundidad de unos 10 metros, algo que muchos organismos pueden soportar.

El siguiente desafío sería mantener una temperatura adecuada para el agua líquida. En la Tierra, esto se logra gracias al efecto invernadero de la atmósfera, pero una colonia espacial necesitaría una solución diferente. Los autores mencionan organismos como la hormiga plateada del Sáhara (Cataglyphis bombycina), que regulan su temperatura interna mediante la absorción y reflexión selectiva de la luz, creando un efecto invernadero sin atmósfera. Así, la membrana externa de una colonia flotante tendría que tener capacidades similares.

Además, tendrían que evitar la pérdida de elementos ligeros. Los planetas retienen sus elementos gracias a la gravedad, pero una colonia orgánica tendría que encontrar una manera de reponer estos elementos, ya que se perderían con el tiempo.

Finalmente, la colonia biológica debería estar en la zona habitable de su estrella para aprovechar al máximo la luz solar. En cuanto a otros recursos como el carbono y el oxígeno, la colonia necesitaría un suministro inicial estable, como un asteroide, y luego implementar un sistema de reciclaje cerrado para mantenerse a largo plazo.

Esquema de las principales similitudes y diferencias entre los mundos habitables y un microorganismo a la hora de estudiar la habitabilidad de la vida.

Esquema de las principales similitudes y diferencias entre los mundos habitables y un microorganismo a la hora de estudiar la habitabilidad de la vida. Crédito de imagen: Robinson y Cockell

Vida flotando en el espacio

Los científicos han imaginado un organismo, o una colonia de organismos, que flota libremente en el espacio. Esta entidad podría alcanzar un diámetro de hasta 100 metros y estaría rodeada por una cáscara delgada, rígida y transparente. Esta envoltura mantendría el agua en su interior a la presión y temperatura adecuadas, permitiendo un efecto invernadero.

Aunque la existencia de estos organismos en el universo es incierta, la investigación tiene implicaciones significativas para las futuras actividades humanas en el espacio. En lugar de construir hábitats con metal y suministrar aire, alimentos y agua desde la Tierra, los futuros asentamientos podrían emplear materiales de bioingeniería para crear ecosistemas autosuficientes.